Busca el equilibrio si quieres alcanzar el éxito y la felicidad: las áreas de responsabilidad y de enfoque

Seguro que todos los que estáis leyendo este artículo, en alguno o en muchos momentos de vuestra vida habéis sentido que el estrés os dominaba. Pues bien, uno de los mejores modos para superar esa terrible sensación de desasosiego e impotencia es buscar el equilibrio entre las diferentes áreas que componen tu vida.

No hay que tener ninguna duda sobre que alcanzar el equilibrio personal es sumamente importante, y no solo para sentirse bien como persona, tanto física como mentalmente, sino también para tener la suficiente capacidad y serenidad a fin de establecer los planes o los objetivos que, si se logran cumplir, es muy probable que lleven a alcanzar la satisfacción personal, profesional; o ambas.

El equilibrio consiste básicamente en que, entre las diversas áreas de responsabilidad, no haya picos ni estridencias, es decir, que no han de sobresalir unas sobre las otras o, por el contrario, que haya algunas por debajo de la media de las demás.

La felicidad no es una cuestión de intensidad, sino de equilibrio y orden, ritmo y harmonía” Thomas Merton. Leer más

La importancia de los mini-descansos, bien realizados, para ser productivos en el trabajo.

Cuando, en nuestro país, una persona hace un descanso para ir a tomar un café o cualquier otro tentempié, en general, este hecho lleva asociada la idea de que es una pérdida de tiempo, de que es un lapsus en que se dejan de hacer cosas relacionadas con las obligaciones laborales y, por tanto, es improductivo por muy necesario que una persona sienta ese receso en el trabajo.

Además, la idea generalizada entre los trabajadores del conocimiento es que, como se tiene más trabajo del que razonablemente se puede hacer y en esos momentos no se está rindiendo, esa parada en el trabajo afecta negativamente a la productividad y al rendimiento de la persona. Leer más

Reuniones productivas. Tres aspectos primordiales a tomar en cuenta: participantes, duración y momento

Hace un par de semanas comentaba en este artículo, el por qué tienen tan mala fama las reuniones de trabajo. Hoy me voy a centrar en tres aspectos primordiales como son: la correcta elección de los participantes, el mejor momento para las reuniones, así como su duración. Estas condiciones previas son esenciales y, sin embargo, frecuentemente ignoradas a la hora de convocarlas por muchos responsables, lo que implica en demasiadas ocasiones que las reuniones de trabajo no den los resultados esperados y, terminen resultando lo más temido: improductivas.

El primer aspecto relevante, y muy importante para ser obviado, es la correcta elección de los participantes. No debería convocarse más que las personas necesarias. Salvo excepciones, los miembros seleccionados para acudir a la reunión dependerán esencialmente de los objetivos que se quieran obtener en ella. Por tanto, serán estos los que marquen quiénes deben asistir. Leer más

Serás lo que quieras ser, pero tu destino depende de tu creatividad

Nadie duda que, salvo desgraciadas excepciones, la persona, como ser libre, tiene la capacidad de escoger por sí mismo/a siempre su destino. Ahora bien, esta afirmación no es tan veraz como en un principio nos pueda parecer, ya que la libertad se halla condicionada por múltiples factores internos y externos.

Evidentemente, existe una serie de factores externos como serían los sociales, los religiosos o los legales entre otros, que pueden poner freno y delimitar nuestra libertad de elección. Pero sin que seamos conscientes de ello, también han influido, y lo siguen haciendo, cada una de las decisiones que hemos tomado y tomamos a lo largo de nuestra vida. Leer más

¿Por qué son tan habituales las quejas sobre las reuniones?

Una reunión de trabajo se podría definir como un encuentro entre personas organizado para compartir y poner en común ideas, opiniones, conocimientos y experiencias a fin de obtener un resultado concreto que no existía antes de celebrarla. La idea es muy clara y sencilla, pero, en general, las reuniones se organizan y se celebran muy mal, por lo que las consecuencias que acarrean y los resultados esperados dejan mucho que desear.

Cuando empiezo un seminario sobre reuniones productivas, siempre lo suelo hacer tratando de abrir un pequeño debate, para que los asistentes expongan sus sentimientos y los motivos por los que creen que las reuniones no son productivas.  De esta forma, trato de averiguar por qué razones piensan que se vuelven improductivas, y por qué provocan, entre quienes las sufren, sentimientos de pérdida de oportunidad para hacer otras cosas mucho más efectivas. Leer más