La productividad te puede hacer una persona más feliz

La felicidad es un estado de ánimo, y la productividad o efectividad, sin que esto quiera ser una definición, es el resultado de la correcta elección de nuestras tareas y de saber poner los medios necesarios para realizarlas bien. Y la productividad o efectividad con que te desenvuelvas en tu vida te puede alejar o acercar más a la felicidad.

Insisto: la felicidad es un estado del ánimo que supone una cierta satisfacción. Quien se siente feliz, se siente también a gusto y contento. De todas formas, este concepto es algo subjetivo que depende, además, de la personalidad de cada cual, por lo que es relativo.

No existe un índice mediante el cual podamos medir de manera fiable y homogénea la felicidad de las personas. Es más, se trata de un concepto tan personal, que lo que a alguien le hace feliz puede que no tenga el mismo resultado en otra persona. Leer más

¿Somos tan proactivos como afirmamos y nos creemos?

Desde hace mucho tiempo veo la palabra proactividad utilizada en los currículos de las personas que buscan empleo o, también, en el de quienes quieren cambiar el que ya tienen. En casi todos, el concepto aparece al principio, como una de las principales cualidades que se quieren resaltar de entre las demás, y que diríase imprescindible para que ese currículo destaque entre los de los demás. Y yo me pregunto: si todos, como afirmamos, somos proactivos ¿es esta cualidad una ventaja?, ¿es verdad que todo el que afirma ser proactivo, en realidad lo es?

Conozco este dato, ya que es rara la semana en la que no recibo, por lo menos, uno de estos currículos: No sé si es por mi profesión, por mi presencia en las redes sociales o porque continuamente trabajo con mis talleres y cursos en empresas de todo tipo y tamaño. Además, casi siempre vienen acompañados por la misma petición. “Si puedes, si tienes la oportunidad, si no tienes inconveniente, te agradecería que presentaras mi CV en alguna empresa en la que impartas algún seminario de productividad”, y cuando puedo lo hago, aunque no siempre me sea posible. Leer más

A vueltas con la falsa creencia sobre la necesidad de una buena gestión del tiempo

Como he explicado en más de un artículo de los que publico en mi blog de productividad, la posibilidad y conveniencia de una buena gestión del tiempo es una de las creencias más extendidas con las que me encuentro. En casi todos los seminarios, talleres y cursos que imparto, hay alguna o varias personas con un fuerte arraigo en esta errónea y, desde hace ya algún tiempo, caduca idea.

La verdad es que, además, en muchos casos cuesta un gran esfuerzo quitar de la cabeza de esas personas este concepto equívoco y, queramos o no, lo debemos de hacer si queremos que se entienda que la productividad personal no depende de la gestión del tiempo sino de otros factores más relevantes. Leer más

No puedes con todo, ¿verdad? Tendrás que delegar aquello que pueda hacer otra persona

La ecuación es muy sencilla, si no podemos con todo lo que tenemos por hacer, solo caben dos soluciones: o dejamos de hacer cosas, o las delegamos para que otros las hagan en nuestro lugar. Y, ya lo sé, para muchas personas cualquiera de las dos opciones es muy difícil de tomar.

Pero no queda otra opción: podemos esperar que, de la misma forma que han llegado, terminen por desaparecer sin hacer nada por ellas, o podemos dedicarnos a trabajar un montón de horas. También podemos optar por habituarnos a llevar trabajo para hacer en casa, o las podemos dejar apartadas, como si durmieran el sueño de los justos, hasta que despierten inesperadamente y nos obliguen a ponernos en marcha en modo apagafuegos o solucionador de urgencias. Leer más

Cómo evitar llevarse el estrés del trabajo a casa

Después de un duro día de trabajo lleno de estrés, en el que sentimos que no hemos podido con todo y que todo lo que nos ha llegado ha podido con nosotros, es muy fácil que terminemos por trasladar hacia nuestra pareja, hijos, amigos o personas que nos sean más cercanas, toda esa presión que sea ha ido acumulando y que ha ido minando nuestras defensas y nuestra serenidad.

Es demasiado frecuente caer en el error de llevar y trasladar toda la frustración y el “cabreo” a nuestra casa y que sea nuestra familia la que reciba los golpes que no deberían haber salido de nuestro trabajo.

Ya sabemos, hay estudios que lo corroboran, que gran parte de los días que se pierden en el trabajo son a causa de enfermedades que se pueden relacionar con el estrés. Si además somos conscientes de que algunos de sus síntomas son, entre otros, la irritabilidad, el nerviosismo, la ansiedad o la pérdida de paciencia, es muy evidente admitir las consecuencias que puede acarrear esta situación cuando nos los llevamos a nuestra propia casa. Leer más