Decidir sobre tus correos electrónicos también te cansa. No los dejes para más tarde porque se te acumularán en la bandeja de entrada

A pesar de que hoy en día existen muchos servicios de mensajería instantánea, y de que algunos de ellos son verdaderamente muy populares, el correo electrónico sigue siendo el indiscutible medio de comunicación y de intercambio de ficheros en el ámbito empresarial.

Sí, este servicio, que empezó a popularizarse durante los años 90 del pasado siglo, ha ido creciendo y expandiéndose por todo el mundo de modo exponencial desde entonces y, según datos estimados, en el 2017, de media se enviaron 225.300 millones de correos al día. Para este año, se espera que la cifra de correos electrónico enviados llegue a alcanzar los 236.500 millones. Leer más

Tu propósito no lo vas a encontrar, lo debes buscar y construir. Es necesario para tu productividad, e incluso para tu vida

El propósito es una necesidad humana universal. Sin él, cualquier persona probablemente sentirá que su vida carece de sentido y le costará encontrar algo tan preciado y necesario como la felicidad. La incoherencia entre lo que somos, lo que queremos ser y lo que hacemos con la vida, es una de las principales causas de insatisfacción personal.

Es conveniente que tengas definido tu propósito.  De ser así, esto te permitirá alinear tus actos con tus deseos y, por tanto, te resultará más fácil saber lo que debes y tienes que hacer. Como consecuencia, tener completamente claro tu propósito te ayudará a ser más productivo, porque tu elección de lo que debes hacer será más sencilla, más clara y más evidente. Leer más

La toma de decisiones te cansa, te quema y, por tanto, te afecta. Cómo lo puedes solucionar

La toma de decisiones fatiga tu mente y, evidentemente, ese cansancio afecta a tu productividad y también a tu vida. La materia gris de los humanos es capaz de muchas cosas, incluso algunas de ellas verdaderamente increíbles y maravillosas, pero sus habilidades y sus capacidades no son ilimitadas. Cuando el cerebro ejerce su función ejecutiva para tomar decisiones, algo que todos hacemos todos los días y de manera casi constante, usa un recurso que tiene una capacidad limitada.

Suponte que, tras un largo día de trabajo, estando ya en tu casa, tienes que decidir qué ropa ponerte mañana para una importante entrevista con un nuevo cliente. Sin embargo, tener que elegir entre todo lo que tienes en el armario te resulta insoportable, de modo que es muy probable que termines tomando una mala decisión o postergándola hasta el día siguiente. Pero, ¿qué te ocurre?, ¿qué es lo que te pasa?, ¿por qué una cosa tan sencilla se ha convertido en algo que rechazas? Leer más

Es fundamental para tu productividad aprender a delegar con eficacia parte de tus compromisos 2ª parte, cómo y para qué lo debes hacer

Como continuación del artículo anterior, en éste vamos a ver que pautas debes de tener en cuenta para llevarla a cabo y repasaremos, también, algunos de los beneficios que puedes obtener si se lleva a la práctica bien y con eficacia.

Para encomendar a otro la realización de algo es necesario darle autonomía, empoderarlo y transmitirle, además, la necesaria responsabilidad para llevarla a cabo. Paradójicamente, a pesar de que, al delegar, trasladas tu responsabilidad de realizar la tarea a otra persona, la tuya no desaparece, sino que la conservas en cuanto que debes asegurarte de que las funciones que has delegado se desempeñan correctamente. Leer más

Es fundamental para tu productividad aprender a delegar con eficacia parte de tus compromisos. 1ª parte, por qué no lo haces

Es muy habitual hoy en día escuchar quejas reiteradas sobre que hay falta de tiempo para hacer todo lo que se tiene pendiente. Curiosamente, también es muy frecuente que esas mismas personas que se quejan se resistan a delegar parte de los trabajos que tienen incompletos buscando una solución.

Para ir reduciendo todo lo pendiente de hacer, sólo existen tres posibilidades: la primera, muy evidente, hacer las cosas que se puedan. La segunda, no muy aconsejable aunque muy practicada, consiste en meter en “el saco del olvido” algunas cosas esperando que desaparezcan o se solucionen por sí mismas. La última, tal vez la que más cuesta practicar, consiste en delegar parte de esos trabajos en otras personas para que éstas las lleven a cabo. Leer más