La importancia de gestionar correctamente nuestra atención

Podemos decir que la atención es aquella cualidad perceptiva que actúa como filtro ante diferentes estímulos ambientales. Y, en productividad, tiene mucha importancia ya que, gracias a ella, podemos evaluar estos estímulos y dar prioridad a los que consideremos más relevantes.

Puedo caminar automáticamente, sin ser consciente de que lo estoy haciendo, mientras mantengo fija la atención en las palabras de mi acompañante, hasta que el frenazo de un coche me “obliga” a dirigirla hacia el sonido chirriante que acabo de oír. En ese momento, la figura del coche destacará sobre el resto de las imágenes y estímulos, y seré capaz de entregarle al frenazo una gran parte de mi energía mental. Y allí la mantendré hasta que decida sobre la relevancia que tiene, para mí, lo que acaba de captar mi atención. Leer más

Tu diálogo interno condiciona tus resultados

Si queremos mejorar nuestra productividad, nuestra manera de trabajar, si queremos ser más efectivos en cualquier aspecto de nuestra vida, tendremos que realizar, sin duda, algunos cambios. Las modificaciones, los giros, pueden tener diferentes calados en nuestra vida. Algunos tocarán nuestros hábitos, otros nuestras creencias, incluso tendremos que procurar modificar el modo de hablar con nosotros mismos.

Nuestras creencias conforman la visión a través de la cual percibimos lo que nos rodea. Esto nos lleva a que nuestros pensamientos, las conclusiones que saquemos a través de ellos, y la forma en la que dialoguemos con nosotros mismos, nos pueden llevar por el camino del éxito o al del fracaso. Todo depende de cómo sea nuestro diálogo interno, y éste sólo depende de cada cual.

La conexión que se da entre las palabras, las emociones y las acciones es evidente. Nuestros pensamientos dan sentido y forma a todo lo que ocurre a nuestro alrededor de forma que los traducimos, los expresamos e interpretamos mediante la palabra. Leer más

¿Puede el tiempo libre llegar a ser un estímulo para el profesional?

La velocidad a la que vivimos hoy en día hace muy difícil encontrar un equilibrio a gusto de todos entre las horas de trabajo y el tiempo libre. Se trabaja, por lo general, muchas horas y, además, siempre está ahí latente la disponibilidad casi permanente de las personas más allá de su estricto horario laboral, por lo que la sensación de trabajo continuo y desmedido crece entre las personas de manera exponencial.

El problema ha alcanzado tal magnitud que desde hace ya unos cuantos años se viene utilizando el término workaholic. Mediante el uso de tal término inglés, se viene a denominar a la persona que, se comporta como adicta al trabajo, y se trata de crear con ella, cierta similitud con la dependencia del alcohol, o alcoholismo.

Hace ya unos años, en un estudio publicado en la revista Psicothema, se argumentaba acerca del peligro que significa para los profesionales trabajar más de 12 horas al día. Según este estudio, trabajar tantas horas es el camino directo a la adicción al trabajo. Para entonces, ya lo sufrían más del 8% de los españoles. Leer más

¿Cómo podemos elegir bien nuestra próxima tarea?

Si realmente queremos ser productivos y efectivos, pero con mayúsculas, será fundamental saber elegir bien nuestra próxima tarea. Esto es así de modo que la elección de lo siguiente que vayamos a llevar a cabo, y aunque no seamos conscientes de ello, es determinante y está directamente relacionada con nuestra efectividad.

Lo que elijamos hacer o no hacer cada vez que hayamos terminado algo o queramos empezar con una cosa nueva, resulta decisivo a la hora de que nuestra opción sea más o menos productiva para nosotros y/o nuestros intereses.

Decidir bien qué hacer significa elegir con éxito una tarea, de entre todas las que nos esperan y que, en el momento concreto de la elección, sea la que mejor puedo hacer de entre todas. Si además a esto le añadimos la perspectiva, o sea, si sabemos las consecuencias de llevarla a cabo, y si la tarea está alineada con nuestros proyectos, áreas de responsabilidad u objetivos, estaremos en la cima de la productividad. Leer más

¿Seguro que es tan urgente eso que me pides?

Urgente, urgente, urgente. Esta es una de las palabras más oídas por cantidad de profesionales cada día. A su vez, y por el efecto paralizante que tiene sobre el trabajo de cada uno, añade, además, una nefasta consecuencia sobre la productividad y efectividad de muchas personas, de demasiadas diría yo.

Por algo urgente, entendemos una circunstancia que ocasiona que determinada actividad o tarea, haya de ser atendida de una manera especial, con un trato distinto de lo que sería habitual en circunstancias normales. Además, conlleva otra característica que le aporta un plus adicional al calificativo de nefasta, y es la premura, la necesidad de llevarla a cabo en el menor tiempo posible.

Desgraciadamente, debido al ritmo con el que se desarrollan a día de hoy las cosas, es muy habitual que todo o casi todo sea considerado como urgente, si es que no es calificado como muy urgente o algo que se necesita para ayer. Leer más