Los rasgos de una persona con una mentalidad altamente productiva

Es muy probable que una de tus aspiraciones, como la de muchos profesionales, sea la de ser una persona altamente productiva. Si es lo que anhelas, como punto de partida, deberás de tener muy claro en qué consiste esa productividad de la que hablamos.

En contraposición a la idea generalizada de hacer más, de hacer muchas cosas, en mi opinión, una persona podrá ser altamente productiva cuando sea capaz de llevar a cabo, en cada momento del día, lo mejor que pueda hacer.

Con esta idea expongo dos conceptos, para mí, fundamentales en cuanto a la productividad de un profesional, como son: objetividad y circunstancia. Con el primero, podrá elegir en función sus prioridades, mientras que con el segundo completará su elección teniendo en cuenta el contexto en que se encuentre esa persona.

Una vez que tengas muy clara esta idea, llevarla a la práctica sería tan sencillo como aplicar unas técnicas concretas que necesitarás para que, al final, tengas un inventario completo de compromisos, donde puedas elegir teniendo en cuenta estos dos conceptos: objetividad y circunstancia.

Pero, en productividad, la cosa no es tan sencilla, aunque tengas muy claro lo anterior y conozcas lo que debes hacer para aplicarlo, tus resultados no serán los que deseas si previamente no logras modificar los hábitos y creencias que te permitan aplicar determinadas técnicas.

Adquirir y mantener tus hábitos a largo plazo para que te sirvan de apoyo pasa por desarrollar una mentalidad adecuada que te oriente hacia la productividad. Mas allá de aplicar estrictamente un método, necesitas que todas esas decisiones que vas tomando a lo largo de cada día estén acotadas por esa mentalidad productiva que refuerce tus hábitos y te ayude a modificar tus creencias, para que tus acciones impacten directamente y de manera positiva en tus resultados.

Somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto, es un hábito”, Aristóteles.

Para que tu mentalidad te ayude a mejorar, trabaje para ti y te permita hacer los cambios necesarios, deberás desarrollar unas creencias productivas que faciliten que tus decisiones fluyan en la dirección correcta y estén orientadas hacia unos objetivos concretos. Para ello, te recomiendo las siguientes ideas:

  • Ten algo que te indique una dirección hacia donde quieras moverte

Conseguir llevar a cabo los cambios necesarios para mejorar tu productividad y afianzarlos con seguridad y permanencia no es algo que se consiga de la noche a la mañana, necesita su tiempo y cierta dosis de perseverancia. Tener algo definido que te sirva de referencia, ya sea un objetivo, una meta o unos proyectos, te puede ayudar a centrarte en los cambios que tienes que hacer para conseguirlo. Lo importante es tener algo que te produzca la suficiente motivación y deseo como para que emprendas con claridad las acciones necesarias para conseguirlo.

  • Evita las ideas negativas, que vas a sentir cuando quieras empezar a realizar los cambios necesarios para mejorar tu productividad

Todo cambio produce en muchas personas una buena dosis de rechazo, sobre todo, en aquellas que ven primero y se centran, especialmente, en las dificultades, en vez de fijarse en los beneficios. Diciéndolo con otras palabras: ver el vaso medio vacío en vez de medio lleno. Para llegar a ser productivo, hay que desarrollar una actitud positiva hacia los cambios que hay realizar e, incluso, hacia la propia vida. El optimismo y la confianza en la capacidad de uno mismo es condición indispensable para superar los retos diarios y convertir los fracasos en lecciones positivas.

  • Ten la mente abierta al aprendizaje

Mejorar la productividad, para cualquier persona, significa experimentar unas ciertas técnicas definidas, en general, para todo el mundo, y aplicarlas al caso concreto de cada uno. Como no todas las personas son iguales, ni tienen las mismas necesidades, ni los mismos problemas de productividad que solventar o mejorar, cada uno deberá aplicarse en ir probando y ajustando cada cambio que haga hasta que, a fuerza de ir analizando las diferentes pruebas-errores y pruebas-aciertos, pueda perfilar y adaptar esas técnicas, aprenderlas y adquirir los hábitos necesarios.

La mente es como un paracaídas: sólo funciona si se abre”, Albert Einstein.

  • Pon tu propio ritmo

Todo cambio requiere tiempo para asumirlo y para practicarlo y, al igual que con el aprendizaje, el ritmo de cada persona depende de cada uno, por tanto, no tengas prisa y adapta el progreso a tu ritmo. El que una persona mejore su productividad no se puede comparar con una carrera de 100 metros, es mucho más parecido a una maratón que tiene una particularidad: no gana el que llega primero a meta, sino el que llega mejor.

Para mejorar tu productividad, esfuérzate en cambiar tu mentalidad para adecuarla a los cambios que necesitas hacer y para adquirir o modificar los hábitos necesarios. Una vez que tu mente este focalizada y alineada con lo que quieras conseguir, todo será mucho más fácil de alcanzar.

 

José Ignacio Azkue

2 comentarios
  1. Jaír Amores Laporta
    Jaír Amores Laporta Dice:

    Buenas José Ignacio! Aquí Jaír, de EfectiVida
    Fantástico! Me gusta mucho lo que dices de no hacer más, sino lo correcto en el momento correcto. Creo que esa mentalidad es lo que diferencia a las personas productivas que malviven sufriendo un estrés asesino, a otras, también productivas, que parecen disfrutar de cada momento sin prisa.
    Gracias por tus artículos.
    Un saludo desde Las Palmas!

    Responder
    • Depro consultores
      Depro consultores Dice:

      Así es Jaír, una persona que sabes lo que debe hacer en cada momento, no se estresa porque sabrá qué es lo que no va a hacer.
      Esta idea tan simple es posible llevarla a la práctica cuando se tienen controlados e identificados todos tus compromisos incompletos, y organizados recordatorios de los mismos de manera adecuada.
      Muchas gracias por tu comentario y por leerme.
      Un saludo.

      Responder

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