La ansiedad: ese estado en el que la cabeza nos puede jugar malas pasadas

La ansiedad es un estado emocional que todos podemos sentir y sufrir en algún momento. Es una sensación desagradable que nos puede acompañar tanto en nuestra vida laboral como en nuestra vida particular. Puedes sentirla como una sensación subjetiva de inquietud, angustia o preocupación. Se produce casi siempre por el temor a algo, por la sospecha de que pueda ocurrir algo no deseado, o por el miedo que podamos sentir ante una amenaza, sea ésta real o supuesta.

Es una señal que nos ayuda a preparar al cuerpo ante una amenaza, y que a lo largo de la historia del hombre le ha permitido sobrevivir ya que, ante un peligro, hacía que éste pudiera reaccionar de manera casi automática para evitarlo, defenderse, o escapar de él.

El estrés, una forma evidente de ansiedad, es una respuesta de nuestro organismo ante lo que nos rodea. Un hecho estresante no tiene porqué ser algo negativo. Una situación de este tipo puede hacer que nuestro cuerpo y nuestra mente se movilicen para resolver aquello que nos amenaza.

El peso de la ansiedad es mayor que el del mal que la provoca”. Robinson Crusoe

Tener un cierto nivel de ansiedad o de estrés puede ser bueno para las personas. Nos puede ayudar a enfrentarnos de manera exitosa a retos que debamos superar. Por ejemplo: Nos puede ayudar a concentrarnos y preparar mejor un examen. Nos preparamos mejor para una entrevista de trabajo. Nos agudiza nuestros sentidos para estar más convincentes ante un cliente. Nos puede ayudar con nuestro ingenio para causar una buena impresión en una cita. En realidad, sentir cierta incertidumbre ante un hecho, determinado o no, albergar la impresión de que algo no lo controlamos y que nuestras expectativas se pueden torcer y salir mal, puede ser de hecho bueno para que nos esforcemos más para obtener mejores resultados. Es decir, pensar que algo puede salir mal te hace prepararte mejor para ello.

Todo el mundo puede tener ansiedad de vez en cuando. El problema es cuando hay demasiada ansiedad y estrés, o cuando éstos se hallan  fuera de control y además es algo que nos ocurre de manera reiterada todos los días. Si se convierte en algo crónico puede tener una influencia muy negativa en tus resultados y calidad de vida.

Si éste es el caso, la manera que tendremos de actuar y sus consecuencias serán de manera clara todo lo contrario, y en vez de ayudarnos a superarnos, serán un freno y una amenaza para nuestros resultados: Es muy fácil que el examen nos salga mal porque durante los estudios o en propio examen nos cueste concentrarnos y el suspenso ronde por nuestra cabeza de manera obsesiva. El nerviosismo nos puede bloquear y nos quedamos sin saber qué decir en la entrevista de trabajo. Las ideas que teníamos tan claras para convencer al cliente no llegan a nuestra cabeza. O tu nueva cita ha sido un desastre porque tus nervios no te han dejado actuar con naturalidad y, por tanto,  sientes que no has causado la impresión que deseabas.

La ansiedad es la experiencia anticipada del fracaso”.  Seth Godin

Ahora bien, y en el caso que a nosotros nos interesa, en nuestro trabajo, nos deberíamos preguntar ¿Qué ha cambiado, para que hoy en día suframos de tanto estrés y ansiedad? La respuesta es muy clara. Hoy todo cambia más a menudo y con demasiada velocidad, lo que nos acarrea que, en muchas ocasiones, no podamos controlar todo lo que ocurre a nuestro alrededor.

Ahí está el origen de todo: el miedo a lo desconocido, el miedo a no saber qué nos va a llegar en un futuro inmediato, el miedo a no saber cómo va a cambiar nuestro trabajo en unos minutos, el miedo a no saber dónde ni cuándo nos estallará  el próximo problema,  no saber ni cuántos compromisos hemos aceptado, ni cuántos estamos incumpliendo, ni tan siquiera cuántos podremos cumplir. En fin, tenemos razones, más que suficientes, para tener miedo y estar con nuestros niveles de estrés y ansiedad por las nubes.

La ansiedad con miedo y el miedo con ansiedad contribuyen a robarle al ser humano sus cualidades más esenciales. Una de ellas es la reflexión”. Konrad Lorenz

Cuando todo esto ocurre, cuando nuestros nuestro sistema de alerta está activado de manera permanente, es cuando afecta a nuestra vida y a nuestro trabajo. Lo que muchas personas no saben es que es nuestra propia cabeza  la responsable de este tipo de ansiedad y estrés. David Allen, el autor del cada día más conocido método de productividad “GettingThings” Done”, ya dijo que la mayor parte del estrés que sufren los trabajadores del conocimiento es debido a la mala gestión de nuestros compromisos. Por tanto, debemos saber que con un buen método para gestionarlos, como GTD, y con unos buenos hábitos productivos, toda esa negativa sensación mental podría desaparecer.

No hacerlo, vivir sin un método que gestione nuestra vida y nuestro trabajo tiene sus consecuencias y éstas se manifiestan en tres niveles diferentes:

  1. Nivel fisiológico: son las reacciones que el cuerpo tiene en primera instancia. Los síntomas más comunes que la persona tiene son: aumento de la frecuencia cardíaca, la respiratoria, aumenta la sudoración, se nos tensan los músculos del cuerpo, etc.
  2. Nivel cognitivo: no son perceptibles desde fuera pero sí por Hace referencia a las preocupaciones, miedo, angustia, obsesiones, creer que vamos a perder el control o volvernos locos, etc.
  3. Nivel conductual: son los síntomas que manifestamos con nuestro comportamiento. Algunos ejemplos son: hiperactividad, tartamudez, huir de las situaciones que nos dan miedo, llorar, consumo de sustancias para aliviar la ansiedad (alcohol, tabaco, otro tipo de drogas, comida, etc).

Sólo cuando tu cabeza está vacía y tus ideas están bien organizadas, puedes ser productivo sin estrés y dejar que la creatividad trabaje para ti”. David Allen

Creer que podemos con todo, confiar en nuestra memoria nos puede jugar una mala pasada. Pensemos en qué situación estamos, identifiquemos los motivos y las causas por las que nos sentimos estresados y con ansiedad, así será más sencillo, fácil y motivante hacer los cambios necesarios para poder trabajar sin estrés y con nuestra mente libre y creativa.

 

José Ignacio Azkue

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