Vivir en un mundo VUCA, ¿cómo afecta a tu trabajo?, ¿qué vas a tener que cambiar para adaptarte a él?

Cada vez se escucha más la palabra VUCA cuando nos referimos al mundo del trabajo del conocimiento; se trata  del acrónimo de un anglicismo que viene a significar: (Volatility, Uncertainty, Complexity, Ambiguity).  Si lo traducimos al español sería: volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad.

A poco que pensemos en el trabajo tal como en la actualidad se desarrolla, nos daremos cuenta de que esas cuatro palabras definen con bastante precisión la forma que, desde hace relativamente pocos años, ha adoptado el trabajo del conocimiento.

Hoy en día, en el trabajo diario de casi cualquier persona,  las prioridades, las cosas a las que deberíamos prestar nuestra atención, cambian mucho más rápido y con una frecuencia que nos abruma.  Esto acarrea situaciones de falta de asimilación e inadecuada respuesta  a estos constantes cambios en nuestras obligaciones y compromisos.

Vivimos en una sociedad en la que todos nos encontramos  a tan solo un “clik” de estar conectados con cualquier persona, no importa donde esté, ni la hora que sea. Esto nos lleva a un mundo líquido, un mundo cambiante donde la inmediatez se ha erigido como característica principal y común a todos los tipos de trabajos del conocimiento.

La ansiedad es consecuencia de la falta de control, organización, preparación y acción”. David Kekich

La pregunta importante a plantearnos  sería si la evolución del hombre a través de su historia le ha preparado para estas novedosas circunstancias. Por desgracia creo que no;  la evolución es mucho más lenta que la rapidez con la que este mundo líquido ha llegado para quedarse, creo que de manera definitiva, o al menos, durante muchos años.

Como consecuencia, la mayoría de las personas no ha asimilado, ni de cerca, que tiene que evolucionar y cambiar para adaptarse a esta nueva situación. Sin embargo, algunas de ellas  han realizado con éxito ciertos cambios que les permiten vivir  sin la presión que representa la complejidad, volatilidad, incertidumbre y ambigüedad, y además,  sin perder el norte de sus prioridades.

Es absolutamente necesario, por tanto, que adquiramos disciplinas y competencias para poder movernos con facilidad y efectividad en este mundo VUCA. Para ello, las empresas y las organizaciones deberán cambiar, deberán ajustar sus estructuras, sus estrategias, sus políticas, pero sobre todo deberán formar a sus miembros para que puedan actuar satisfactoriamente en este nuevo mundo del trabajo del siglo XXI.

Por ello, y dentro de la gestión del talento, será importante que cada profesional sea valorado por sus cualidades, y que entre éstas figure la capacidad de poder actuar en escenarios diferentes y cambiantes. De manera que estas personas sean capaces de romper con agilidad cualquier esquema previo y adaptarse a las nuevas circunstancias, sin perder de vista sus prioridades y compromisos adquiridos.

Podemos usar la palabra VUCA como sinónimo de un mundo acelerado, estresante, loco, desconcertante, impredecible, lleno de distracciones, urgencias y retos. Conociendo esta situación, siendo conscientes de los problemas y consecuencias que tienen para la correcta ejecución de nuestro trabajo, deberemos aprender a ser capaces de enfrentarnos rápidamente a estas dificultades y desafíos. Para que podamos lograr que el mundo VUCA no nos provoque ansiedad, estrés, confusión, falta de motivación o pereza con la que habitualmente tenemos que convivir. Y que veamos en su lugar, una forma de crecer como persona y de poder tener la capacidad necesaria para aprovechar todas las oportunidades que se nos presentan en este nuevo escenario.

Me parezco más bien a un mosquito en un campo nudista: sé lo que quiero hacer, pero no sé por dónde comenzar”. Stephen Bayne

Dado que hoy en día las empresas viven en un estado de urgencia permanente en el que parece que el día a día se ha transformado en un estado de guerra, en el que no podemos hacer más que aguantar todos los constantes ataques que recibimos; y de que, además, a los profesionales se les exige  la cualidad de ser polivalentes, de tener la capacidad de reinventarse profesionalmente de manera continua, de estar en permanente cambio, no es de extrañar que muchas personas sientan vértigo, desorientación, ansiedad, incluso ciertas dosis de negatividad que a la postre van a  repercutir en el desempeño de sus obligaciones y, por tanto, en los resultados que obtendrán las organizaciones.

Muchas de las competencias tradicionales, que hasta ahora eran garantía de éxito para cualquier profesional, han quedado obsoletas o ya no son suficientes para enfrentarse a estos nuevos retos. Hay que aprender nuevas formas de trabajo, hay que cambiar y hay que hacerlo de manera rápida y sin dilación en el tiempo. Habrá que adquirir nueva habilidades que nos permitan desarrollarnos.

Será primordial aprender a gestionar de manera efectiva nuestros compromisos. Estos son los que primeros en cambiar en un mundo VUCA. Deberemos desaprender técnicas obsoletas como la gestión del tiempo, y aprovechar metodologías como GTD que han demostrado su valía y efectividad en estas circunstancias.  Para ello será necesario entre otras cosas, por ejemplo:

Olvidarnos de las tradicionales planificaciones de nuestro día, que rara vez cumplimos, para en su lugar aprender a trabajar según el contexto en el que nos encontremos.

Deberemos aprender a pensar antes de actuar. Si hasta ahora lo habitual era pensar en nuestro trabajo, ahora será necesario cambiar el “chip mental” y aprender a pensar sobre nuestro trabajo para definirlo, ya que sin este paso previo, debido a la complejidad y ambigüedad con que habitualmente se presenta, nos causará estrés y ansiedad hasta que lo hagamos, aclaremos e identifiquemos todo los que debemos de hacer para dar ese trabajo por concluido.

Guardar recordatorios debidamente organizados en listas que podamos consultar para revisar y decidir qué hacer, de manera que en vez de improvisar, nuestro trabajo sea meditado y efectivo, etc.

El trabajo más importante de un trabajador del conocimiento es definir su propio trabajo”. Peter Drucker

Para no terminar presa de este entorno y aprovechar las grandes oportunidades que se nos pueden presentar ante esta nueva situación, es importante que tengamos una clara visión del propio papel y de nuestras obligaciones dentro de la organización y  de nuestro entorno. Deberemos tener claridad sobre cuál es nuestro “norte” es decir, a dónde queremos llegar o qué queremos obtener. Para ello deberemos tener claramente definidos nuestros niveles de focalización: proyectos, áreas de responsabilidad, objetivos a corto, medio y largo plazo. Esta claridad te permitirá dar sentido a lo que haces y evitarás prestar atención a lo que no es importante.

Que, además, sepamos cómo debemos de actuar de manera flexible, de modo que seamos capaces de responder adecuadamente a situaciones que cambian rápidamente. De lo contrario nos pasaremos el día reaccionando y llevando a cabo muchas acciones sin sentido, las cuales nos restan oportunidad para hacer lo que verdaderamente debemos.

Ya que no podemos cambiar el mundo VUCA, seamos inteligentes y cambiemos nosotros, adaptémonos con los medios que ya existen y hagamos que ese mundo cambiante donde la complejidad, la volatilidad, la incertidumbre y la ambigüedad, en vez de ser un problema, sea una ventaja donde poder sacar provecho.

 

José Ignacio Azkue

2 comentarios
  1. Javier Lacunza
    Javier Lacunza Dice:

    Hola José Ignacio: gracias por el artículo.

    Estoy en general de acuerdo con lo que comentas, aunque ciertamente echo de menos algo que me parece más que un detalle.

    Opino que el cambio de escenario a un entorno VUCA va a ser ciertamente complicado si no abordamos un aspecto previo a todo lo que has citado, que no es otro que el de la reforma de la EDUCACIÓN. Difícilmente podremos adecuarnos a este escenario completamente nuevo – que tan certeramente describes – si lo que se enseña, tanto en Educación Obligatoria como en Postobligatoria siguen siendo contenidos y no competencias.

    Creo que si no cambia drásticamente el enfoque de la Educación e interioriza la necesidad de una Educación basada en una serie de Competencias Básicas – definidas hace ya algunos años por la Comisión Europea ( que tienen que ver con el saber, el saber hacer y las actitudes) el camino va a ser poco menos que intransitable.

    Es desde la Educación Primaria – e intensificando en Educación Secundaria – donde hay que enseñar a las nuevas generaciones que lo importante no es tanto aprender – de memoria – una serie de algoritmos – sino que lo realmente básico es adquirir COMPETENCIAS BÁSICAS, tales como Aprender a Aprender, Trabajar y Cooperar en equipo, Autonomía y Emprendizaje, Espíritu social y Cívico, etc (no voy a nombrar todas las Competencias Bñasicas).

    Es posible que me haya desviado un tanto del tema de tu comentario, pero me parece evidente que para poder “lidiar” en esta sociedad que cambia exponencialmente es condición necesaria – no sé si suficiente – un cambio de paradigma en la EDUCACIÓN en el sentido que he intentado explicar.
    Un saludo,
    Javier

    Responder
    • Depro consultores
      Depro consultores Dice:

      Hola Javier.
      Estoy completamente de acuerdo, tanto que tengo algún artículo al respecto, en el que argumento que todo el tema de la efectividad tiene que empezar desde la escuela.
      Es más fácil cambiar hábitos a jóvenes y niños que a adultos y hay un gran trabajo que hacer. Algunos pinitos hemos hecho y tenemos planes para hacer más.
      Un saludo.

      Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *