El e-mail también hay que saber usarlo, pero nadie nos ha enseñado a hacerlo correctamente

El correo electrónico, también conocido como e-mail​ o email,​ es un servicio extendido a nivel mundial, que permite a los usuarios enviar y recibir mensajes mediante redes de comunicación electrónica.

El término de correo electrónico proviene de la analogía con el, hoy prácticamente desbancado, correo postal; ambos nos sirven para enviar y recibir escritos y mensajes y, tanto en uno como en otro, se utilizan unos buzones intermedios, en el electrónico denominados servidores de correo. Por medio del correo electrónico se puede remitir no solamente texto, sino que, en la actualidad, se envían todo tipo de archivos digitales.

Desde el inicio de su expansión por todo el mundo, hacia mediados de los años 90 del siglo pasado, el e-mail ha ido transformando paulatinamente nuestro trabajo hasta pasar a ser, en la actualidad, una forma de comunicación imprescindible para la mayoría de los profesionales en cualquier lugar de este planeta. Pero su propagación ha crecido de tal forma que se ha introducido, y de manera relevante, también en nuestra vida privada. Leer más

La productividad te debe llevar a elegir bien tu tarea, y esto a empezarla, hacerla y terminarla

Se podría solucionar, en gran parte, el problema de productividad de muchos profesionales tan solo a través de un par de ideas, aunque solo representen un análisis parcial del tema y de la dificultad con la que aquellos se encuentran cada en día. Para ello, sería necesario adquirir los hábitos necesarios para conseguir, en cada momento, en primer lugar una acertada elección de su próxima tarea, que será algo de gran trascendencia. Después, y una vez elegida, el siguiente reto será llegar a hacerla bien, algo que igualmente es de suma importancia. Pero repito, no se debe de olvidar que, elegir y hacer bien, no es más que una parte de la cuestión, ya que, en productividad, hay más factores que se deberán tener en cuenta. Leer más

Cómo nos afecta el desorden de nuestra mesa de trabajo en la productividad

¿A cuántos de vosotros os gustaría vivir en una casa en la que imperase el desorden? ¿Dónde, para encontrar la prenda adecuada para vestirte ahora, tuvieses que revolver entre montañas de ropa? ¿Dónde, para preparar la cena, hubieses de rebuscar y rebuscar entre pilas de cacharros amontonados en la cocina?  ¿Donde, para limpiarte los dientes, tuvieras que dar vueltas entre todo lo que tienes hacinado en el cuarto de baño?

De ese modo, la vida, seguramente, no sería tan fácil y cómoda como cuando tienes todo bien organizado, con cada prenda en su armario, en su cajón, en su estante, y así con el resto de los enseres de tu hogar, es decir, con cada cosa en su sitio. Leer más

Celebremos con productividad el número 207

¿Cómo?, ¿el número 207 y la productividad?, ¿De qué se trata? ¿De una nueva técnica?, ¿De un nuevo concepto o idea a tener en cuenta?

Nada de eso; simplemente que ésta es la publicación número 207 en este blog de productividad y efectividad personal, y que creo que rebasar el número de 200 artículos es un hito como para que merezca la pena hacer una pequeña reseña, un pequeño repaso a lo publicado y también, cómo no, pensar en el futuro del blog. Leer más

Tu smarphone podría convertirse en el arma de destrucción masiva de tu productividad

Tu smarphone se puede volver contra ti si, de lo que hablamos, es de tu productividad personal. Aunque esas portentosas máquinas, comparables a ordenadores de última generación, te ayudan a estar en contacto con tus compañeros, con tus clientes, con tu familia y amigos, a consultar tu correo electrónico estés donde estés e, incluso, te pueden ayudar a realizar tareas urgentes sin estar sentado en tu mesa de trabajo, la cruda realidad es que se ha vuelto un enemigo declarado de la productividad, del descanso, de la intimidad a veces, de muchas personas.

Hace ya unos años se achacaba al café el supuesto bajo rendimiento de los trabajadores: se culpaba a esas reuniones, a veces semiclandestinas, junto a la máquina expendedora, donde se aprovechaban esos momentos de asueto para relajarse unos minutos, hablar con los compañeros y desconectar del trabajo. Muchos jefes no entendían que, tras esos descansos, se podía producir un reseteo en la cabeza de las personas que les ayudaba a retomar el trabajo con mayor ímpetu, lo que convertía este acto del descanso para el café en provechoso e, incluso, productivo. Leer más