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Desconectar en vacaciones no es un derecho, ¡es una obligación!

En general, para la mayoría de los mortales, junto con la época estival llegan también las deseadas y esperadas vacaciones. Y, con ellas, te vas a encontrar, de un día para otro, con jornadas completas para descansar, para desconectar y olvidarte de tus obligaciones laborales, para romper con esas costumbres y hábitos diarios que, al final, tanto te aburren y que terminan por mermar tu capacidad de trabajar con productividad, lo mismo que le ocurre a cualquier persona.

Efectivamente, es muy probable que te hayas pasado casi un año entero —si es que no eres de los que fraccionan tus vacaciones— sometiendo a tu cuerpo y, sobre todo a tu mente, a las rutinas diarias, a tus obligaciones, a los cambios constantes de prioridades, a las urgencias y, seguramente, todo esto, en demasiadas ocasiones, te habrá resultado estresante. Leer más

Los principios en los que se debe basar tu productividad personal

Desde que, allá por el 2006, empecé a interesarme y a estudiar sobre productividad personal, he leído numerosos libros sobre este tema. La verdad es que, mirando hacia atrás, no sabría decir cuántos han pasado por mis manos. También he leído numerosos artículos y seguido con asiduidad unos cuantos blogs especializados en este mismo tema. Todo esfuerzo lo he llevado a cabo con el único fin de aprender y mejorar mi productividad, y averiguar cómo ayudar a otros profesionales a mejorar la suya.

Además, como me parecía muy interesante para lograr mi objetivo, he leído y estudiado sobre otros temas que, más o menos, tienen algún tipo de relación con la productividad como la procrastinación, el minimalismo, el mindfulness, el emprendimiento, el management, la motivación, el coaching, etc. Leer más

Cambiar o rendirte ante el estrés y el descontrol que te provoca tu trabajo

Muchas personas me comentan lo mismo: están estresados por el descontrol que sienten ante el exceso de trabajo al que, prácticamente a diario, se tienen que enfrentar, pero no saben qué hacer para solucionar su problema. Unas me cuentan que nunca han intentado hacer nada al respecto, otras me dicen que han probado ciertas técnicas —algunas de las cuales me parecen, incluso, poco prácticas y poco realistas—, pero me confiesan que, aun así, no han dado con una buena solución a su problema. Leer más

El perfeccionismo y la productividad, ¿dos enemigos irreconciliables?

En principio, no hay nada malo en querer hacer las cosas lo mejor posible; es más, pienso que esta idea se debería considerar una obligación, porque trabajar bien y procurar ser productivo debería estar, como objetivo a alcanzar, en la mente de cualquier profesional.

Sin embargo, si puede que con frecuencia sientas la sensación de que lo que haces nunca está lo suficientemente bien, o que te cuesta estar satisfecho del todo con las cosas que haces, o si te percatas de que con frecuencia tardas demasiado en entregar trabajos o proyectos porque no acabas de estar satisfecho con el resultado al que has llegado y te empeñas en mejorarlo más y más, probablemente tengas un problema. Leer más

Me está sonando el móvil; discúlpame un segundo, te atiendo enseguida

Mi último artículo publicado en este blog se tituló “El estrés tecnológico o cómo nos complicamos la vida de manera absurda” y puedes leerlo, si no lo has hecho ya, en este enlace. Pues bien, el post ha tenido mucha difusión en las distintas redes sociales en las que habitualmente interactúo y, reiteradamente, los lectores me han mostrado su conformidad y apoyo a lo que planteaba en ese artículo.

Por tanto, con esta nueva publicación nuevo quiero continuar desgranado algunas ideas sobre cómo nos lleva a actuar la tecnología y, además, las secuelas a que nos arriesgamos al relacionarnos con ella. Leer más