7 motivos por los que saboteas tu éxito

Uno de estos días, hablando con un directivo de una empresa interesado por mis servicios, me expresó su preocupación porque sentía que su progreso no iba con el ritmo adecuado, a pesar de toda la voluntad que ponía en ello. Lo mismo pensaba que ocurría con su equipo, además, identificaba que era necesaria cierta dosis de motivación y claridad hacia sus objetivos, intuía que necesitaba algo que revitalizara e impulsara todo el esfuerzo que se hacía para conseguir mejorar la tasa de éxito.

En la conversación aparecieron una serie de circunstancias que propician estos problemas que había identificado este directivo, te las expongo a continuación:

  • Se te ocurren ideas, pero no las controlas y no haces nada con ellas

Con demasiada frecuencia pensamos, pero no actuamos, es decir, tenemos ideas, pero no hacemos nada con ellas. De esta manera, las ideas vienen y se van de la cabeza sin que se haga lo necesario para poder pensar sobre ellas. Cuántas ideas se nos ocurren, por ejemplo, cuando nos estamos duchando, mientras que estamos relajados en un sofá, cuando tenemos un flash en el trabajo, en el coche mientras conducimos, en una reunión en la que hemos perdido el hilo y dejamos que nuestra cabeza vuele… Son situaciones en las que nos aparece una idea, que puede ser brillante, pero que queda ahí, abandonada a su suerte, hasta que desaparece y se olvida.

La única manera de conquistar tus sueños es mediante la acción. Para ello deberías de tener un lugar donde las puedas depositar para pensar sobre ellas más adelante y transformarlas en acciones concretas. Son las tareas las que van a posibilitar el movimiento. No hay que esperar para actuar cuando lleguen las condiciones perfectas, hay que estar preparado y actuar cuando sea necesario.

 

  • Actúas demasiado sin pensar

Hoy en día, es muy normal tener demasiados frentes abiertos. Esto ocurre cuando se acepta lo que llega sin pensar en las consecuencias de acumular compromisos sin más, sin pensar en ello.

Uno de los motivos por los que nos cuesta ser asertivos y decir que no queremos, que no nos apetece o que no podemos hacer algo, es porque sentimos cierta necesidad de tener la aprobación del grupo o del equipo al que pertenecemos. Por esta razón, tememos que negarnos a las solicitudes de otros pueda afectar a la imagen que tienen los demás de nosotros y que, seguramente, queremos mantener.

Ser demasiado complaciente con los demás, sus necesidades y sus problemas te perjudican si no analizas con objetividad y frialdad cada cosa que te llega. Cuando no analizamos, terminamos actuando sin pensar.

  • La parte creativa de la mente puede estar desenfocada

Podemos pensar erróneamente que tener absoluta libertad para elegir puede favorecer la creatividad de nuestra mente. Tal vez sea así, pero tener demasiadas opciones entre las que elegir puede provocarnos una dispersión que afecte a nuestra creatividad.

Tener demasiados frentes abiertos nos puede provocar una situación donde mantenemos nuestros esfuerzos dispersos y desenfocados en todos los compromisos que hemos aceptado.

  • La falacia de la planificación

También entra en juego un problema de percepción que nos lleva a cometer errores que en muchas ocasiones pueden tener su relevancia; complicamos nuestra situación al aceptar tareas de más, a pesar de estar ya muy liados, porque creemos, con errado optimismo, que nos llevará menos tiempo del que finalmente acabamos empleando para hacerlas. En términos científicos, se trata de un sesgo llamado falacia de planificación. Fue descrita inicialmente por Daniel Kahneman, psicólogo y ganador del Premio Nobel de Economía por sus estudios sobre la aplicación de la psicología a la toma de decisiones económicas. La falacia de planificación está relacionada con las predicciones sobre cuánto tiempo se necesitará para completar una tarea futura: normalmente, estas predicciones muestran un sesgo de optimismo y subestiman el tiempo que nos hará falta. Distintos estudios respaldan esta idea y confirman que los humanos son demasiado optimistas cuando calculan el tiempo que van a tardar en terminar un trabajo.

También influye en este aspecto el nivel de tentaciones —referida esta idea a tareas más fáciles, que nos gusten más, etc.— que tengamos junto a las tareas propias de nuestros proyectos, con independencia de su relevancia. Lo explico en este artículo.

  • Tienes muy presente tu miedo a la derrota

Los problemas, si sabes verlos como oportunidades para superarte, pueden fortalecerte y aportarte experiencia. Aprender a no renunciar, simplemente, porque no te estén saliendo bien las cosas, es muy importante. Debes centrar tu mente, conscientemente, en las cosas que deseas, no en tus miedos ni en las derrotas que has sufrido. A donde llegues, lo que consigas, o lo que te pase va a depender, sobre todo, de cómo analices las cosas y de lo que hagas a continuación.

  • No seas demasiado estricto con tus expectativas

No todo sale como se ha planificado ni todo funciona exactamente como quisiéramos; en muchos casos, lo normal es que se den desviaciones, por lo que debemos de tener un margen que podamos asumir sin sentir, por ello, que no hemos llegado o que hayamos fracasado en el intento.

  • No pierdas el foco de tus objetivos principales

Esto puede pasarte cuando tengas demasiadas cosas que hacer que te hagan perder el foco en tus prioridades o también porque veas cuestiones que consideras difíciles de superar y que te hacen caer en la tentación de atender otras cosas más livianas. Cuando te ocurra esto último, trata de conectar tus objetivos con algo más profundo, como pueden ser objetivos a más largo plazo e incluso con tu propósito vital. Es importante que mires dentro de ti para que afloren los proyectos, los objetivos, las áreas de responsabilidad e incluso los valores con los que puedas tener una conexión más profunda. Al final, las cosas con las que te sientes comprometido, las que realmente son importantes para ti, son las que te impulsarán hacia tus mayores logros.

Como conclusión quiero decirte que no puedes crecer con fortaleza, ni valentía, ni pretender ser exitoso en un mundo en el que todo te sale bien y solo te suceden cosas buenas. Vivimos en un mundo real y complicado en el que las cosas se tuercen y salen mal con más frecuencia de la que deseamos. Para avanzar a través de las dificultades, necesitamos experiencia en la vida real y, para ello, de alguna manera, deberemos aprender y sacar conclusiones cada vez que algo se nos haya torcido, por la razón que sea.

 

José Ignacio Azkue

4 comentarios
  1. Jordi
    Jordi Dice:

    Foco y constancia, acabo de empezar nuevos proyectos, y creo que es la clave.
    Pero saber gestionar las los malos resultados también es importante.
    Muy buen artículo.

    Responder
    • Depro consultores
      Depro consultores Dice:

      Estoy muy de acuerdo contigo Jordi.
      Además de saber gestionar los malos resultados, es muy importante aprender de ellos.
      Muchas gracias por tu comentario y por leerme.
      Un saludo.

      José Ignacio

      Responder

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