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Los tres principales enemigos de tu productividad

La productividad es un concepto, más bien una competencia, que genera mucho interés en cualquier empresa. Nadie desea tener empleados con deficiencias en esta materia trabajando en sus instalaciones, del mismo modo que ningún empleado quiere tener problemas con su empleo por esta misma razón.

La capacidad de gestionar con efectividad el trabajo es una habilidad muy bien valorada en el mundo empresarial, puesto que conlleva un incremento en la productividad y la competitividad de las compañías. No obstante, resulta un ejercicio complejo, ya que es muy frecuente, incluso demasiado, que las organizaciones y las propias personas se vean arrastradas por la inercia de la actividad empresarial diaria y dejen de lado la atención a su Productividad. Leer más

Cómo evitar que las reuniones se conviertan en un enemigo de tu productividad

Es muy habitual, en las empresas y organizaciones, escuchar reiteradamente quejas sobre el exceso de reuniones, muchas de las cuales, además, son poco o nada productivas. Demasiadas personas las asumen como un mal inevitable o como una obligación aburrida y poco efectiva que les impide, en bastantes ocasiones, realizar bien su trabajo. Da la sensación, al oírles hablar de esta manera, de no ser conscientes de que las reuniones son, también, parte de su trabajo.

Si no hay duda acerca de que todos los profesionales deberían estar concienciados sobre la importancia que poseen las diferentes técnicas y métodos de productividad sobre su trabajo, así como de la trascendencia que supone ponerlas en práctica para lograr mejores resultados, tampoco se debería cuestionar que las reuniones, como otro trabajo más dentro de sus obligaciones, dispone de técnicas y métodos específicos de necesario cumplimiento, si se desea que éstas también reúnan las condiciones para ser productivas. Leer más

Reuniones productivas y la necesaria satisfacción de las necesidades del grupo

En cualquier reunión que se convoque lo más importante, mucho más, incluso, que los temas a tratar, es que los miembros del grupo que van a formar esa reunión se sientan a gusto, cómodos con la situación y motivados, ya que de ellos y del trabajo que realicen dependerán los resultados que se obtengan. Siempre que haya un grupo que se junte para lograr un objetivo, obtener una solución, discutir sobre algún problema, etc., se deberá garantizar el ambiente necesario para que tanto el funcionamiento como las interactuaciones entre sus miembros sea la correcta, la adecuada y la óptima.

Para lograrlo, todos los miembros deben de sentir su pertenencia al grupo y, a la vez, deben sentir que sus necesidades, al menos las básicas, van a ser satisfechas y están garantizadas pues, de lo contrario, el miedo y los recelos llevarán el trabajo del grupo hacia un más que probable fracaso. Leer más

Reuniones productivas. Tres aspectos primordiales a tomar en cuenta: participantes, duración y momento

Hace un par de semanas comentaba en este artículo, el por qué tienen tan mala fama las reuniones de trabajo. Hoy me voy a centrar en tres aspectos primordiales como son: la correcta elección de los participantes, el mejor momento para las reuniones, así como su duración. Estas condiciones previas son esenciales y, sin embargo, frecuentemente ignoradas a la hora de convocarlas por muchos responsables, lo que implica en demasiadas ocasiones que las reuniones de trabajo no den los resultados esperados y, terminen resultando lo más temido: improductivas.

El primer aspecto relevante, y muy importante para ser obviado, es la correcta elección de los participantes. No debería convocarse más que las personas necesarias. Salvo excepciones, los miembros seleccionados para acudir a la reunión dependerán esencialmente de los objetivos que se quieran obtener en ella. Por tanto, serán estos los que marquen quiénes deben asistir. Leer más

¿Por qué son tan habituales las quejas sobre las reuniones?

Una reunión de trabajo se podría definir como un encuentro entre personas organizado para compartir y poner en común ideas, opiniones, conocimientos y experiencias a fin de obtener un resultado concreto que no existía antes de celebrarla. La idea es muy clara y sencilla, pero, en general, las reuniones se organizan y se celebran muy mal, por lo que las consecuencias que acarrean y los resultados esperados dejan mucho que desear.

Cuando empiezo un seminario sobre reuniones productivas, siempre lo suelo hacer tratando de abrir un pequeño debate, para que los asistentes expongan sus sentimientos y los motivos por los que creen que las reuniones no son productivas.  De esta forma, trato de averiguar por qué razones piensan que se vuelven improductivas, y por qué provocan, entre quienes las sufren, sentimientos de pérdida de oportunidad para hacer otras cosas mucho más efectivas. Leer más