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Reuniones productivas y la necesaria satisfacción de las necesidades del grupo

En cualquier reunión que se convoque lo más importante, mucho más, incluso, que los temas a tratar, es que los miembros del grupo que van a formar esa reunión se sientan a gusto, cómodos con la situación y motivados, ya que de ellos y del trabajo que realicen dependerán los resultados que se obtengan. Siempre que haya un grupo que se junte para lograr un objetivo, obtener una solución, discutir sobre algún problema, etc., se deberá garantizar el ambiente necesario para que tanto el funcionamiento como las interactuaciones entre sus miembros sea la correcta, la adecuada y la óptima.

Para lograrlo, todos los miembros deben de sentir su pertenencia al grupo y, a la vez, deben sentir que sus necesidades, al menos las básicas, van a ser satisfechas y están garantizadas pues, de lo contrario, el miedo y los recelos llevarán el trabajo del grupo hacia un más que probable fracaso. Leer más

Aunque nos suponga un esfuerzo, focalizarnos permite aumentar nuestra efectividad

Ser capaz de focalizar totalmente la mente en una tarea, no es tan fácil como en principio podría parecer. Es una habilidad que caracteriza a las personas productivas, pues les permite dominar su concentración y, de esta manera, poner la atención en lo que realmente les interesa en un momento determinado.

Para tener éxito en los juegos del trabajo y en los negocios de la vida, hemos de tener una estrategia clara y definida para cada una de las cosas que queramos lograr o alcanzar. Pero solamente tenerlas no garantiza que se vayan a llegar a cumplir. Son muchas las empresas y/o las personas que fallan en el intento por no saber focalizarse ni lograr la concentración necesaria para finalizar trabajos relevantes.

Los grandes dirigentes y los líderes extraordinarios tienen en común una característica: que son capaces de separar y diferenciar lo importante, lo secundario y lo superfluo. Además, son conscientes del valor de la constancia en el trabajo valioso para la consecución de sus objetivos. También tienen la facultad de concentrarse y focalizarse en aquellas tareas y acciones que así lo requieren.

En la lucha entre el arroyo y la roca, siempre triunfa el arroyo… no porque sea más fuerte, sino porque persevera” Paulo Coelho

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¿Puede el tiempo libre llegar a ser un estímulo para el profesional?

La velocidad a la que vivimos hoy en día hace muy difícil encontrar un equilibrio a gusto de todos entre las horas de trabajo y el tiempo libre. Se trabaja, por lo general, muchas horas y, además, siempre está ahí latente la disponibilidad casi permanente de las personas más allá de su estricto horario laboral, por lo que la sensación de trabajo continuo y desmedido crece entre las personas de manera exponencial.

El problema ha alcanzado tal magnitud que desde hace ya unos cuantos años se viene utilizando el término workaholic. Mediante el uso de tal término inglés, se viene a denominar a la persona que, se comporta como adicta al trabajo, y se trata de crear con ella, cierta similitud con la dependencia del alcohol, o alcoholismo.

Hace ya unos años, en un estudio publicado en la revista Psicothema, se argumentaba acerca del peligro que significa para los profesionales trabajar más de 12 horas al día. Según este estudio, trabajar tantas horas es el camino directo a la adicción al trabajo. Para entonces, ya lo sufrían más del 8% de los españoles. Leer más

Objetivos: Cómo empezar cuando no sabes qué hacer

Sin objetivos claros es muy difícil saber qué hacer, cómo empezar, a qué dedicarle nuestro esfuerzo e, incluso, focalizarnos para trabajar de manera efectiva. Para conocer la calidad de nuestros objetivos, es muy importante preguntarnos si lo que estamos haciendo hoy nos acerca al lugar en el que queremos estar mañana.

El tema de los objetivos, incluso en los blogs de productividad, es algo recurrente durante estas fechas en que nos acercamos al final del año y en nuestra cabeza, mejor dicho, en algunas cabezas, porque en la de muchos ni tan siquiera sucede, empieza o continúa un “runrun” que nos hace pensar en lo que queremos conseguir o alcanzar en un futuro comprendido entre uno y dos años.

La frase con la que comienzo el artículo resulta un tanto curiosa, porque basta con cambiar el orden de un par de palabras para que adquiera diferente significado. Pero si pensamos con detenimiento sobre ello, podemos sorprendernos porque no son tan diferentes, al menos en cuanto a sus consecuencias. Veámoslo.

Si decimos: Cómo empezar cuando no sabes qué hacer. No es lo mismo que: Qué hacer cuando no sabes cómo empezar. En la primera frase no hay acción porque no hay objetivos. En la segunda, por el contrario, es muy probable que haya objetivos, pero sigue sin haber acción.

Un objetivo, una meta, un blanco, sirven para determinar la acción de hoy y obtener el resultado de mañana”. Peter Drucker Leer más

Nuestras creencias determinan nuestra actitud y éstas influyen en nuestra productividad y efectividad

No hay nada que determine e influya más en nuestra actitud, salvo los hábitos, que nuestras creencias. Y éstas  son el resultado de lo que vamos percibiendo y asumiendo como cierto a lo largo de nuestra vida.

En el momento en que nacemos, evidentemente, nuestro cerebro es como una piedra preciosa sin tallar y está libre de creencias. Es a través del paso del tiempo, al igual que los hábitos, como las vamos adquiriendo.

En este camino de tallar nuestro cerebro, empiezan a actuar nuestros padres; cuando a través de sus creencias nos van educando, los maestros siguen en la escuela, en nuestros estudios; antes o después nos influirán con las suyas nuestros amigos, la sociedad; incluso en el mundo laboral las adquirimos, pero tampoco debemos olvidar que nuestras experiencias también van dando forma y reforzando nuestras creencias.

Como consecuencia, los humanos somos como pensamos, pensamos como creemos y creemos como nos enseñaron  para, al final, actuar como somos, pensamos y creemos. Leer más