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Por qué durante el trabajo nuestra cabeza nos lleva por el camino equivocado sin que seamos conscientes de ello

Según una estadística que recientemente he leído y que, según parece, ha tratado de medir la productividad de más de 350.000 personas por todo el mundo, los resultados que refleja indican que los trabajadores dedican el 60% de su jornada a tareas poco relevantes.

Qué mal, ¿no…?

En mi opinión, las cifras podrían ser peores. La experiencia me dice que los profesionales, al menos los que yo conozco a través de mis seminarios y tutorías, pasan el día haciendo malabares entre múltiples tareas, están abrumados y estresados por todo lo que intuyen que no controlan y se les queda pendiente, y son conscientes de que muchas cosas importantes se quedan sin hacer porque están demasiado enfrascados en quitarse de encima el mayor número de cosas pequeñas. Y, además, porque saben que, tal y como están hoy en día las cosas, no les queda mucha oportunidad para fijarse ni grandes ni pequeños objetivos; ni tan siquiera para desarrollar ideas que podrían ser brillantes. Leer más

Reuniones productivas y la necesaria satisfacción de las necesidades del grupo

En cualquier reunión que se convoque lo más importante, mucho más, incluso, que los temas a tratar, es que los miembros del grupo que van a formar esa reunión se sientan a gusto, cómodos con la situación y motivados, ya que de ellos y del trabajo que realicen dependerán los resultados que se obtengan. Siempre que haya un grupo que se junte para lograr un objetivo, obtener una solución, discutir sobre algún problema, etc., se deberá garantizar el ambiente necesario para que tanto el funcionamiento como las interactuaciones entre sus miembros sea la correcta, la adecuada y la óptima.

Para lograrlo, todos los miembros deben de sentir su pertenencia al grupo y, a la vez, deben sentir que sus necesidades, al menos las básicas, van a ser satisfechas y están garantizadas pues, de lo contrario, el miedo y los recelos llevarán el trabajo del grupo hacia un más que probable fracaso. Leer más

De entre tus colaboradores ¿sabes con cuáles puedes contar para mejorar su productividad?

Estás tratando de realizar un cambio en tu equipo o en tu organización ya que has identificado un grave problema de productividad personal. Sabes y conoces la importancia que tiene dentro de tus planes y de los objetivos de tu empresa realizar estos cambios en su productividad. También has llegado a la conclusión de que o mejoras sustancialmente o caerás en el pelotón de los torpes y tu destino en él no te gusta. ¿Pero te has parado a pensar, con quiénes puedes contar a la hora de hacer un cambio?, ¿cuáles de entre ellos van a asumir el esfuerzo de cambiar como una mejora a lograr, y quiénes  van a resistirse  a hacerlo?

Es esencial, a la hora de efectuar cualquier cambio, contar con la colaboración de todos los miembros del grupo o del equipo involucrado, por mínimo que sea, y sobre todo si se trata de algo tan personal, como son nuestros hábitos de trabajo. En caso contrario nos encontraremos con una resistencia y una actitud poco adecuadas por parte de algunos de sus integrantes. El cambio será difícil, el objetivo que buscamos estará comprometido y es  probable que fracase nuestro intento de mejora. Leer más

La actitud de muchas empresas; como las vacas mirando pasar el tren

La semana pasada publiqué un artículo titulado: “El e-mail, las interrupciones, las reuniones. ¿Pero cuándo trabajamos?”. Este quiere ser una continuación de las reflexiones que en este artículo realizaba. Leer más

El e-mail, las interrupciones, las reuniones, ¿pero cuándo trabajamos?

Recientemente he leído un informe que realmente resulta desmoralizante y demoledor. Además, indica una tendencia que desde hace unos años se estaba intuyendo: la productividad del trabajador del conocimiento está disminuyendo de forma alarmante.  Leer más