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Cinco ideas para que tu relación con el correo electrónico no reduzca tu productividad

El correo electrónico, así como las interrupciones y las reuniones improductivas, pueden llegar a convertirse en los grandes saboteadores de tu productividad. Por término medio, se puede afirmar que cualquier trabajador del conocimiento dedica, de media diaria, cerca de dos horas a recibir y enviar emails; sufre aproximadamente 60 interrupciones por cada jornada laboral y dedica alrededor de 30 horas al mes a asistir a reuniones improductivas. Basta con acumular toda la negatividad con que nos afectan estos factores para que, cualquiera que los sufra, empiece a tomar conciencia de cómo afectan a su productividad y a su rendimiento. Leer más

Unos consejos para mejorar tu productividad y tu ambiente de trabajo

La insatisfacción laboral y el ambiente en el que se desarrolla tu trabajo están directamente relacionados con tu productividad. Es muy probable que si, por la razón que sea, no estás contento de tu trabajo, o si éste se desarrolla en un ambiente poco favorable, tu productividad y tus resultados se vean resentidos.

Esta insatisfacción puede ser, por ejemplo, como consecuencia de o bien el resultado de malas relaciones con jefes y compañeros, o de un ambiente de poco propenso, o de inconformidad por no tener una buena remuneración, o de no sentirte debidamente valorado o, incluso, por tener que llevar los problemas del trabajo a casa o de casa al trabajo.

Las empresas o las organizaciones, sin duda, tienen en todo esto gran parte de responsabilidad. Es de su competencia ser capaces de crear buenas prácticas, buen ambiente y poner en marcha políticas que promuevan la formación de un buen grupo laboral. Leer más

Dos conceptos fundamentales para tu productividad: las tareas y los proyectos

Una idea que me parece fundamental para aumentar la productividad de los trabajadores del conocimiento en la actualidad, consiste en tener muy clara la diferencia entre dos conceptos muy presentes en el día a día de cada uno de estos profesionales: la tarea y el proyecto.

A mi entender, es tan importante conocer con claridad el significado de cada uno de estos conceptos, saber distinguir entre uno y otro, que en mis seminarios dedico a su explicación todo el tiempo necesario hasta que ambos conceptos quedan muy claros.

Es imprescindible diferenciarlos porque, ambos se te van a ir presentado o te van a ir apareciendo reiteradamente a lo largo del día. Bien porque te puedan llegar a través del e-mail, o del teléfono, o por ser ideas que se te pueden ocurrir, o cosas que te pueden pedir tus compañeros o tus clientes, entre otros. Incluso tu ámbito personal, entre tus responsabilidades no estrictamente laborales, también será origen de muchas de estas tareas y proyectos, tales como desde tu pareja, de tus hijos, amigos, familiares… Y aquí también el origen podría estar en tu propia cabeza.

No es sobre las ideas. Sino hacer que éstas se vuelvan realidad” Scott Belsky. Leer más

Tu smarphone podría convertirse en el arma de destrucción masiva de tu productividad

Tu smarphone se puede volver contra ti si, de lo que hablamos, es de tu productividad personal. Aunque esas portentosas máquinas, comparables a ordenadores de última generación, te ayudan a estar en contacto con tus compañeros, con tus clientes, con tu familia y amigos, a consultar tu correo electrónico estés donde estés e, incluso, te pueden ayudar a realizar tareas urgentes sin estar sentado en tu mesa de trabajo, la cruda realidad es que se ha vuelto un enemigo declarado de la productividad, del descanso, de la intimidad a veces, de muchas personas.

Hace ya unos años se achacaba al café el supuesto bajo rendimiento de los trabajadores: se culpaba a esas reuniones, a veces semiclandestinas, junto a la máquina expendedora, donde se aprovechaban esos momentos de asueto para relajarse unos minutos, hablar con los compañeros y desconectar del trabajo. Muchos jefes no entendían que, tras esos descansos, se podía producir un reseteo en la cabeza de las personas que les ayudaba a retomar el trabajo con mayor ímpetu, lo que convertía este acto del descanso para el café en provechoso e, incluso, productivo. Leer más

¿Somos tan proactivos como afirmamos y nos creemos?

Desde hace mucho tiempo veo la palabra proactividad utilizada en los currículos de las personas que buscan empleo o, también, en el de quienes quieren cambiar el que ya tienen. En casi todos, el concepto aparece al principio, como una de las principales cualidades que se quieren resaltar de entre las demás, y que diríase imprescindible para que ese currículo destaque entre los de los demás. Y yo me pregunto: si todos, como afirmamos, somos proactivos ¿es esta cualidad una ventaja?, ¿es verdad que todo el que afirma ser proactivo, en realidad lo es?

Conozco este dato, ya que es rara la semana en la que no recibo, por lo menos, uno de estos currículos: No sé si es por mi profesión, por mi presencia en las redes sociales o porque continuamente trabajo con mis talleres y cursos en empresas de todo tipo y tamaño. Además, casi siempre vienen acompañados por la misma petición. “Si puedes, si tienes la oportunidad, si no tienes inconveniente, te agradecería que presentaras mi CV en alguna empresa en la que impartas algún seminario de productividad”, y cuando puedo lo hago, aunque no siempre me sea posible. Leer más