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Desconectar y disfrutar de las vacaciones también forma parte del trabajo. Algunas ideas para lograrlo

Desconectar del trabajo y de las obligaciones profesionales no es algo fácil en la actualidad, pues estamos tan sobrecargados de compromisos por completar que, ni en los momentos de descanso, es posible olvidarse de ellos. Resulta demasiado fácil, y puede ocurrir recurrentemente, que la mente vuele para reencontrarse con las facturas, los proyectos, los clientes y los problemas cotidianos que se habían dejado supuestamente atrás, a pesar de que nos encontremos en la playa más paradisíaca, o en la montaña más hermosa, tratando de disfrutar de unas merecidas y reparadoras vacaciones.

Las rutinas diarias llegan a calar con tanta profundidad y el trabajo diario exige tal nivel de esfuerzo y dedicación, que la mente ha aprendido e, incluso, somatizado, vivir con los problemas laborales las 24 horas del día, lo que hace difícil, si no imposible en demasiados casos, la desconexión real con el trabajo y las obligaciones laborales. Leer más

¿Tienes muchos problemas que resolver en tu trabajo, o tu problema es gestionarlos bien?

Tener problemas que resolver constantemente en tu trabajo no es algo extraño; es más, se podría decir que es la norma que, casi, impera hoy en día, en cualquier puesto de trabajo. Si te das cuenta de que el trabajo se te acumula y de que sientes que no puedes con todo, tal vez no se trate de que tengas muchos problemas sino de que, en realidad, tienes tan solo un problema; gestionar bien tu trabajo.

Cuando eres consciente de que el trabajo se te está acumulando porque no puedes dar salida a todo lo que te entra cada día, deberías preguntarte si el problema radica en tu propio trabajo o si, tal vez, deberías buscar su origen desde otro punto de vista. Leer más

Los costes invisibles del presentismo laboral para la productividad y los resultados de las organizaciones

Debería ser conocido por todo el mundo que el presentismo laboral representa un coste importante y que afecta a la productividad y a la cuenta de resultados de las empresas.

Tampoco es casualidad que, en los países con peores índices de productividad, este fenómeno tenga una manifestación relativamente importante en las organizaciones, mientras que en los países más productivos su incidencia es mucho menor.

El presentismo laboral se da cuando una persona se ve obligada a acudir a trabajar, bien porque ella así lo cree necesario o bien a imposición de sus superiores, aunque la persona sea consciente de que no está en condiciones de hacerlo. Leer más

Por qué durante el trabajo nuestra cabeza nos lleva por el camino equivocado sin que seamos conscientes de ello

Según una estadística que recientemente he leído y que, según parece, ha tratado de medir la productividad de más de 350.000 personas por todo el mundo, los resultados que refleja indican que los trabajadores dedican el 60% de su jornada a tareas poco relevantes.

Qué mal, ¿no…?

En mi opinión, las cifras podrían ser peores. La experiencia me dice que los profesionales, al menos los que yo conozco a través de mis seminarios y tutorías, pasan el día haciendo malabares entre múltiples tareas, están abrumados y estresados por todo lo que intuyen que no controlan y se les queda pendiente, y son conscientes de que muchas cosas importantes se quedan sin hacer porque están demasiado enfrascados en quitarse de encima el mayor número de cosas pequeñas. Y, además, porque saben que, tal y como están hoy en día las cosas, no les queda mucha oportunidad para fijarse ni grandes ni pequeños objetivos; ni tan siquiera para desarrollar ideas que podrían ser brillantes. Leer más

Es fundamental para tu productividad aprender a delegar con eficacia parte de tus compromisos 2ª parte, cómo y para qué lo debes hacer

Como continuación del artículo anterior, en éste vamos a ver que pautas debes de tener en cuenta para llevarla a cabo y repasaremos, también, algunos de los beneficios que puedes obtener si se lleva a la práctica bien y con eficacia.

Para encomendar a otro la realización de algo es necesario darle autonomía, empoderarlo y transmitirle, además, la necesaria responsabilidad para llevarla a cabo. Paradójicamente, a pesar de que, al delegar, trasladas tu responsabilidad de realizar la tarea a otra persona, la tuya no desaparece, sino que la conservas en cuanto que debes asegurarte de que las funciones que has delegado se desempeñan correctamente. Leer más