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Aunque nos suponga un esfuerzo, focalizarnos permite aumentar nuestra efectividad

Ser capaz de focalizar totalmente la mente en una tarea, no es tan fácil como en principio podría parecer. Es una habilidad que caracteriza a las personas productivas, pues les permite dominar su concentración y, de esta manera, poner la atención en lo que realmente les interesa en un momento determinado.

Para tener éxito en los juegos del trabajo y en los negocios de la vida, hemos de tener una estrategia clara y definida para cada una de las cosas que queramos lograr o alcanzar. Pero solamente tenerlas no garantiza que se vayan a llegar a cumplir. Son muchas las empresas y/o las personas que fallan en el intento por no saber focalizarse ni lograr la concentración necesaria para finalizar trabajos relevantes.

Los grandes dirigentes y los líderes extraordinarios tienen en común una característica: que son capaces de separar y diferenciar lo importante, lo secundario y lo superfluo. Además, son conscientes del valor de la constancia en el trabajo valioso para la consecución de sus objetivos. También tienen la facultad de concentrarse y focalizarse en aquellas tareas y acciones que así lo requieren.

En la lucha entre el arroyo y la roca, siempre triunfa el arroyo… no porque sea más fuerte, sino porque persevera” Paulo Coelho

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La importancia de gestionar correctamente nuestra atención

Podemos decir que la atención es aquella cualidad perceptiva que actúa como filtro ante diferentes estímulos ambientales. Y, en productividad, tiene mucha importancia ya que, gracias a ella, podemos evaluar estos estímulos y dar prioridad a los que consideremos más relevantes.

Puedo caminar automáticamente, sin ser consciente de que lo estoy haciendo, mientras mantengo fija la atención en las palabras de mi acompañante, hasta que el frenazo de un coche me “obliga” a dirigirla hacia el sonido chirriante que acabo de oír. En ese momento, la figura del coche destacará sobre el resto de las imágenes y estímulos, y seré capaz de entregarle al frenazo una gran parte de mi energía mental. Y allí la mantendré hasta que decida sobre la relevancia que tiene, para mí, lo que acaba de captar mi atención. Leer más

¿Puede el tiempo libre llegar a ser un estímulo para el profesional?

La velocidad a la que vivimos hoy en día hace muy difícil encontrar un equilibrio a gusto de todos entre las horas de trabajo y el tiempo libre. Se trabaja, por lo general, muchas horas y, además, siempre está ahí latente la disponibilidad casi permanente de las personas más allá de su estricto horario laboral, por lo que la sensación de trabajo continuo y desmedido crece entre las personas de manera exponencial.

El problema ha alcanzado tal magnitud que desde hace ya unos cuantos años se viene utilizando el término workaholic. Mediante el uso de tal término inglés, se viene a denominar a la persona que, se comporta como adicta al trabajo, y se trata de crear con ella, cierta similitud con la dependencia del alcohol, o alcoholismo.

Hace ya unos años, en un estudio publicado en la revista Psicothema, se argumentaba acerca del peligro que significa para los profesionales trabajar más de 12 horas al día. Según este estudio, trabajar tantas horas es el camino directo a la adicción al trabajo. Para entonces, ya lo sufrían más del 8% de los españoles. Leer más

¿Somos tan proactivos como afirmamos y nos creemos?

Desde hace mucho tiempo veo la palabra proactividad utilizada en los currículos de las personas que buscan empleo o, también, en el de quienes quieren cambiar el que ya tienen. En casi todos, el concepto aparece al principio, como una de las principales cualidades que se quieren resaltar de entre las demás, y que diríase imprescindible para que ese currículo destaque entre los de los demás. Y yo me pregunto: si todos, como afirmamos, somos proactivos ¿es esta cualidad una ventaja?, ¿es verdad que todo el que afirma ser proactivo, en realidad lo es?

Conozco este dato, ya que es rara la semana en la que no recibo, por lo menos, uno de estos currículos: No sé si es por mi profesión, por mi presencia en las redes sociales o porque continuamente trabajo con mis talleres y cursos en empresas de todo tipo y tamaño. Además, casi siempre vienen acompañados por la misma petición. “Si puedes, si tienes la oportunidad, si no tienes inconveniente, te agradecería que presentaras mi CV en alguna empresa en la que impartas algún seminario de productividad”, y cuando puedo lo hago, aunque no siempre me sea posible. Leer más

No puedes con todo, ¿verdad? Tendrás que delegar aquello que pueda hacer otra persona

La ecuación es muy sencilla, si no podemos con todo lo que tenemos por hacer, solo caben dos soluciones: o dejamos de hacer cosas, o las delegamos para que otros las hagan en nuestro lugar. Y, ya lo sé, para muchas personas cualquiera de las dos opciones es muy difícil de tomar.

Pero no queda otra opción: podemos esperar que, de la misma forma que han llegado, terminen por desaparecer sin hacer nada por ellas, o podemos dedicarnos a trabajar un montón de horas. También podemos optar por habituarnos a llevar trabajo para hacer en casa, o las podemos dejar apartadas, como si durmieran el sueño de los justos, hasta que despierten inesperadamente y nos obliguen a ponernos en marcha en modo apagafuegos o solucionador de urgencias. Leer más