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Tu smarphone podría convertirse en el arma de destrucción masiva de tu productividad

Tu smarphone se puede volver contra ti si, de lo que hablamos, es de tu productividad personal. Aunque esas portentosas máquinas, comparables a ordenadores de última generación, te ayudan a estar en contacto con tus compañeros, con tus clientes, con tu familia y amigos, a consultar tu correo electrónico estés donde estés e, incluso, te pueden ayudar a realizar tareas urgentes sin estar sentado en tu mesa de trabajo, la cruda realidad es que se ha vuelto un enemigo declarado de la productividad, del descanso, de la intimidad a veces, de muchas personas.

Hace ya unos años se achacaba al café el supuesto bajo rendimiento de los trabajadores: se culpaba a esas reuniones, a veces semiclandestinas, junto a la máquina expendedora, donde se aprovechaban esos momentos de asueto para relajarse unos minutos, hablar con los compañeros y desconectar del trabajo. Muchos jefes no entendían que, tras esos descansos, se podía producir un reseteo en la cabeza de las personas que les ayudaba a retomar el trabajo con mayor ímpetu, lo que convertía este acto del descanso para el café en provechoso e, incluso, productivo. Leer más

Errores en los que puedo caer si quiero empezar a mejorar mi productividad

Uno de los principales propósitos de cualquier profesional que quiera ser productivo a la hora de cumplir con sus obligaciones profesionales, sin olvidar, evidentemente, el resto de compromisos que adquiere en los otros ámbitos de su vida es gestionar de modo efectivo su atención y su talento.

Es muy probable que una persona llegue a identificar la necesidad de hacer cambios porque se ha dado cuenta de que su vida transcurre, de manera habitual, a una velocidad superior a la adecuada y de que carece, además, de un rumbo bien definido y claro, lo que le lleva a dar continuos palos al aire sin lograr, tampoco, los resultados que le cabría esperar. Sin duda, puede que termine muchas de sus jornadas desmoralizado y desmotivado, porque siente que las horas trascurren una tras otra y finalizan sin ver resultados concretos, algo parecido a que el día se hubiese esfumado como el humo y lo único que quedase fuese la sensación de no haber logrado nada o muy poco. Leer más

Reuniones productivas. Tres aspectos primordiales a tomar en cuenta: participantes, duración y momento

Hace un par de semanas comentaba en este artículo, el por qué tienen tan mala fama las reuniones de trabajo. Hoy me voy a centrar en tres aspectos primordiales como son: la correcta elección de los participantes, el mejor momento para las reuniones, así como su duración. Estas condiciones previas son esenciales y, sin embargo, frecuentemente ignoradas a la hora de convocarlas por muchos responsables, lo que implica en demasiadas ocasiones que las reuniones de trabajo no den los resultados esperados y, terminen resultando lo más temido: improductivas.

El primer aspecto relevante, y muy importante para ser obviado, es la correcta elección de los participantes. No debería convocarse más que las personas necesarias. Salvo excepciones, los miembros seleccionados para acudir a la reunión dependerán esencialmente de los objetivos que se quieran obtener en ella. Por tanto, serán estos los que marquen quiénes deben asistir. Leer más

¿Por qué son tan habituales las quejas sobre las reuniones?

Una reunión de trabajo se podría definir como un encuentro entre personas organizado para compartir y poner en común ideas, opiniones, conocimientos y experiencias a fin de obtener un resultado concreto que no existía antes de celebrarla. La idea es muy clara y sencilla, pero, en general, las reuniones se organizan y se celebran muy mal, por lo que las consecuencias que acarrean y los resultados esperados dejan mucho que desear.

Cuando empiezo un seminario sobre reuniones productivas, siempre lo suelo hacer tratando de abrir un pequeño debate, para que los asistentes expongan sus sentimientos y los motivos por los que creen que las reuniones no son productivas.  De esta forma, trato de averiguar por qué razones piensan que se vuelven improductivas, y por qué provocan, entre quienes las sufren, sentimientos de pérdida de oportunidad para hacer otras cosas mucho más efectivas. Leer más

La productividad te puede hacer una persona más feliz

La felicidad es un estado de ánimo, y la productividad o efectividad, sin que esto quiera ser una definición, es el resultado de la correcta elección de nuestras tareas y de saber poner los medios necesarios para realizarlas bien. Y la productividad o efectividad con que te desenvuelvas en tu vida te puede alejar o acercar más a la felicidad.

Insisto: la felicidad es un estado del ánimo que supone una cierta satisfacción. Quien se siente feliz, se siente también a gusto y contento. De todas formas, este concepto es algo subjetivo que depende, además, de la personalidad de cada cual, por lo que es relativo.

No existe un índice mediante el cual podamos medir de manera fiable y homogénea la felicidad de las personas. Es más, se trata de un concepto tan personal, que lo que a alguien le hace feliz puede que no tenga el mismo resultado en otra persona. Leer más