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La productividad y su relación con la memoria a corto plazo

La memoria, en sentido general, es una importante función del cerebro y, a su vez, es un proceso que nos permite catalogar y almacenar para, posteriormente, recuperar la información o las experiencias que hayamos guardado en nuestra cabeza. La memoria parece ser que surge a través de las conexiones neuronales y que, a lo largo de la vida, éstas van creando una serie de redes, de modo que algunos de los recuerdos guardados en ella mantienen relativa estabilidad, aunque el tiempo transcurra.

Sin embargo, profundizando más en la idea de este cometido de nuestro cerebro, nos encontramos con que disponemos de diversos tipos, o clases, de memoria. A saber, tenemos la memoria a largo plazo, la memoria de trabajo y la memoria a corto plazo. Esta última es la que nos interesa si de productividad personal o de cómo gestionar nuestros compromisos de forma efectiva se trata. Leer más

Un estrés moderado y controlado puede ser beneficioso para tu productividad

Si atendemos a las estadísticas publicadas por numerosos centros de referencia en materia de estrés, se encuentra junto al tabaquismo, el alcohol y la vida sedentaria, entre los principales factores de riesgo para la salud, en esta era del trabajo V.U.C.A. que nos ha tocado vivir.

Según cuenta David Allen, autor del método GTD “Getting Things Done”, en sus obras publicadas, el estrés que sufre la mayoría de los trabajadores del conocimiento se debe a la mala gestión de los numerosos compromisos que estas personas aceptan. Cada vez que se dice que “sí” a algo que llega, se está adquiriendo un compromiso, y su acumulación, añadida a la falta de capacidad para controlarlos sin ayuda de una gestión externa a la mente, es una de las mayores fuentes del estrés que padecen las personas en la actualidad. Leer más

Busca el equilibrio si quieres alcanzar el éxito y la felicidad: las áreas de responsabilidad y de enfoque

Seguro que todos los que estáis leyendo este artículo, en alguno o en muchos momentos de vuestra vida habéis sentido que el estrés os dominaba. Pues bien, uno de los mejores modos para superar esa terrible sensación de desasosiego e impotencia es buscar el equilibrio entre las diferentes áreas que componen tu vida.

No hay que tener ninguna duda sobre que alcanzar el equilibrio personal es sumamente importante, y no solo para sentirse bien como persona, tanto física como mentalmente, sino también para tener la suficiente capacidad y serenidad a fin de establecer los planes o los objetivos que, si se logran cumplir, es muy probable que lleven a alcanzar la satisfacción personal, profesional; o ambas.

El equilibrio consiste básicamente en que, entre las diversas áreas de responsabilidad, no haya picos ni estridencias, es decir, que no han de sobresalir unas sobre las otras o, por el contrario, que haya algunas por debajo de la media de las demás.

La felicidad no es una cuestión de intensidad, sino de equilibrio y orden, ritmo y harmonía” Thomas Merton. Leer más

¿Por qué nos sentimos quemados en el trabajo?

Eso de estar quemado en el trabajo puede que en tu caso no sea una realidad. Tal vez seas de los que disfrutan de las jornadas laborales, de los se crecen con cada uno de los retos que se le presentan cada día, puede incluso que estés a gusto y te sientas motivado con las responsabilidades que tienes que enfrentar todos los días.

Pero tal vez tu realidad sea otra bien distinta, y sientas que los lunes te pesan como una losa y que, cuando llega ese fatídico día, ya estés pensando en lo que queda para que llegue el viernes. También es muy probable que, en tu entorno, tengas compañeros, subordinados o jefes que se sientan de la misma manera, quemados por su trabajo; ¿has notado si algunas de estas personas llegan al trabajo el lunes con una desgana que va desapareciendo según va acercándose el viernes? Leer más

No puedes con todo, ¿verdad? Tendrás que delegar aquello que pueda hacer otra persona

La ecuación es muy sencilla, si no podemos con todo lo que tenemos por hacer, solo caben dos soluciones: o dejamos de hacer cosas, o las delegamos para que otros las hagan en nuestro lugar. Y, ya lo sé, para muchas personas cualquiera de las dos opciones es muy difícil de tomar.

Pero no queda otra opción: podemos esperar que, de la misma forma que han llegado, terminen por desaparecer sin hacer nada por ellas, o podemos dedicarnos a trabajar un montón de horas. También podemos optar por habituarnos a llevar trabajo para hacer en casa, o las podemos dejar apartadas, como si durmieran el sueño de los justos, hasta que despierten inesperadamente y nos obliguen a ponernos en marcha en modo apagafuegos o solucionador de urgencias. Leer más