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¿Por qué nos sentimos quemados en el trabajo?

Eso de estar quemado en el trabajo puede que en tu caso no sea una realidad. Tal vez seas de los que disfrutan de las jornadas laborales, de los se crecen con cada uno de los retos que se le presentan cada día, puede incluso que estés a gusto y te sientas motivado con las responsabilidades que tienes que enfrentar todos los días.

Pero tal vez tu realidad sea otra bien distinta, y sientas que los lunes te pesan como una losa y que, cuando llega ese fatídico día, ya estés pensando en lo que queda para que llegue el viernes. También es muy probable que, en tu entorno, tengas compañeros, subordinados o jefes que se sientan de la misma manera, quemados por su trabajo; ¿has notado si algunas de estas personas llegan al trabajo el lunes con una desgana que va desapareciendo según va acercándose el viernes? Leer más

No puedes con todo, ¿verdad? Tendrás que delegar aquello que pueda hacer otra persona

La ecuación es muy sencilla, si no podemos con todo lo que tenemos por hacer, solo caben dos soluciones: o dejamos de hacer cosas, o las delegamos para que otros las hagan en nuestro lugar. Y, ya lo sé, para muchas personas cualquiera de las dos opciones es muy difícil de tomar.

Pero no queda otra opción: podemos esperar que, de la misma forma que han llegado, terminen por desaparecer sin hacer nada por ellas, o podemos dedicarnos a trabajar un montón de horas. También podemos optar por habituarnos a llevar trabajo para hacer en casa, o las podemos dejar apartadas, como si durmieran el sueño de los justos, hasta que despierten inesperadamente y nos obliguen a ponernos en marcha en modo apagafuegos o solucionador de urgencias. Leer más

Cómo evitar llevarse el estrés del trabajo a casa

Después de un duro día de trabajo lleno de estrés, en el que sentimos que no hemos podido con todo y que todo lo que nos ha llegado ha podido con nosotros, es muy fácil que terminemos por trasladar hacia nuestra pareja, hijos, amigos o personas que nos sean más cercanas, toda esa presión que sea ha ido acumulando y que ha ido minando nuestras defensas y nuestra serenidad.

Es demasiado frecuente caer en el error de llevar y trasladar toda la frustración y el “cabreo” a nuestra casa y que sea nuestra familia la que reciba los golpes que no deberían haber salido de nuestro trabajo.

Ya sabemos, hay estudios que lo corroboran, que gran parte de los días que se pierden en el trabajo son a causa de enfermedades que se pueden relacionar con el estrés. Si además somos conscientes de que algunos de sus síntomas son, entre otros, la irritabilidad, el nerviosismo, la ansiedad o la pérdida de paciencia, es muy evidente admitir las consecuencias que puede acarrear esta situación cuando nos los llevamos a nuestra propia casa. Leer más

Trabajar bajo presión. ¿Poder hacerlo es una ventaja a tener en cuenta?

Está claro que no todas las personas responden de la misma manera cuando se sienten bajo presión a la hora de realizar su trabajo. No todo el mundo tiene la misma capacidad de realizar sus funciones bajo circunstancias adversas  y, como consecuencia, los resultados de trabajar bajo esta situación pueden ser muy distintos dependiendo de las habilidades de unos y otros.

Hoy en día se da la paradoja de que muchos reclutadores y caza-talentos ponen, como condición de sus ofertas de empleo, disponer de esta habilidad como competencia indispensable para ciertos trabajos.

No entiendo, ni porqué, ni desde cuándo, trabajar bajo presión se ha convertido en una cualidad para ser un buen empleado. En mi opinión, esto no es más que un indicador de que en esas empresas u organizaciones algo no está bien,  y de que no ayudan a sus empleados para que realicen de manera óptima su trabajo, ni de que dominen como deberían ser sus procesos. Leer más

Vivimos en la cultura de lo inmediato, en la que cualquier noción sobre el concepto de plazo ha desaparecido

Hoy en día todo es inmediato. Nos ha tocado vivir de otra forma, en una nueva cultura. Continuamente  llegan cosas nuevas o cambian las ya que ya teníamos o conocíamos a una velocidad que nos deja pasmados. Desde que la realidad que nos rodea ha adoptado esta naturaleza, hemos efectuado una serie de cambios en nuestros hábitos y costumbres, y muchas veces sin darnos cuenta de ello.

Para algunos, estos cambios no son tan evidentes y persisten en aplicar métodos antiguos a situaciones modernas y, como no han identificado el problema o persisten en mirar hacia otro lado, lo sufren a diario. Pero hay otro tipo de víctimas. Son las personas que solo han conocido esta cultura y viven con ella como si fuera lo más natural, porque la han asimilado desde su más tierna infancia, aunque también terminan por pagar sus consecuencias, como todo el mundo. Leer más