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Desconectar y disfrutar de las vacaciones también forma parte del trabajo. Algunas ideas para lograrlo

Desconectar del trabajo y de las obligaciones profesionales no es algo fácil en la actualidad, pues estamos tan sobrecargados de compromisos por completar que, ni en los momentos de descanso, es posible olvidarse de ellos. Resulta demasiado fácil, y puede ocurrir recurrentemente, que la mente vuele para reencontrarse con las facturas, los proyectos, los clientes y los problemas cotidianos que se habían dejado supuestamente atrás, a pesar de que nos encontremos en la playa más paradisíaca, o en la montaña más hermosa, tratando de disfrutar de unas merecidas y reparadoras vacaciones.

Las rutinas diarias llegan a calar con tanta profundidad y el trabajo diario exige tal nivel de esfuerzo y dedicación, que la mente ha aprendido e, incluso, somatizado, vivir con los problemas laborales las 24 horas del día, lo que hace difícil, si no imposible en demasiados casos, la desconexión real con el trabajo y las obligaciones laborales. Leer más

Cuidado con la planificación para gestionar tu tiempo. Hoy resulta muy difícil, si no imposible, de cumplir

Hay personas perseverantes que tratan de gestionar su tiempo y, para ello, se esfuerzan en planificar sus futuras tareas pensando, a mi entender erróneamente, que de este modo obtienen el control sobre lo que piensan y quieren hacer próximamente o, incluso, en un futuro relativamente cercano. Es decir, su intención es anticipar la decisión sobre lo que quieren hacer para tratar de fijar el cuándo.

Tradicionalmente, al planificar se realiza un ejercicio en que, tras pensar sobre algunos trabajos pendientes, algunas personas tratan de ajustarlos a base de situarlos dentro de un calendario o una agenda de manera aleatoria con horas, días, incluso semanas de antelación, y siempre pensando ingenuamente que, cuando llegue ese momento, trabajarán sobre ellos para completarlos. También se tiende a hacer mediante la idea de elegir uno, dos, tres, o cuatro trabajos, seguramente importantes, con un propósito parecido consistente en tratar de hacerlos al día siguiente. Los más optimistas incluso los fijan ya, para completarlos a primera hora de la mañana. Leer más

Los tres principales enemigos de tu productividad

La productividad es un concepto, más bien una competencia, que genera mucho interés en cualquier empresa. Nadie desea tener empleados con deficiencias en esta materia trabajando en sus instalaciones, del mismo modo que ningún empleado quiere tener problemas con su empleo por esta misma razón.

La capacidad de gestionar con efectividad el trabajo es una habilidad muy bien valorada en el mundo empresarial, puesto que conlleva un incremento en la productividad y la competitividad de las compañías. No obstante, resulta un ejercicio complejo, ya que es muy frecuente, incluso demasiado, que las organizaciones y las propias personas se vean arrastradas por la inercia de la actividad empresarial diaria y dejen de lado la atención a su Productividad. Leer más

Los costes invisibles del presentismo laboral para la productividad y los resultados de las organizaciones

Debería ser conocido por todo el mundo que el presentismo laboral representa un coste importante y que afecta a la productividad y a la cuenta de resultados de las empresas.

Tampoco es casualidad que, en los países con peores índices de productividad, este fenómeno tenga una manifestación relativamente importante en las organizaciones, mientras que en los países más productivos su incidencia es mucho menor.

El presentismo laboral se da cuando una persona se ve obligada a acudir a trabajar, bien porque ella así lo cree necesario o bien a imposición de sus superiores, aunque la persona sea consciente de que no está en condiciones de hacerlo. Leer más

Por qué durante el trabajo nuestra cabeza nos lleva por el camino equivocado sin que seamos conscientes de ello

Según una estadística que recientemente he leído y que, según parece, ha tratado de medir la productividad de más de 350.000 personas por todo el mundo, los resultados que refleja indican que los trabajadores dedican el 60% de su jornada a tareas poco relevantes.

Qué mal, ¿no…?

En mi opinión, las cifras podrían ser peores. La experiencia me dice que los profesionales, al menos los que yo conozco a través de mis seminarios y tutorías, pasan el día haciendo malabares entre múltiples tareas, están abrumados y estresados por todo lo que intuyen que no controlan y se les queda pendiente, y son conscientes de que muchas cosas importantes se quedan sin hacer porque están demasiado enfrascados en quitarse de encima el mayor número de cosas pequeñas. Y, además, porque saben que, tal y como están hoy en día las cosas, no les queda mucha oportunidad para fijarse ni grandes ni pequeños objetivos; ni tan siquiera para desarrollar ideas que podrían ser brillantes. Leer más