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La importancia de gestionar correctamente nuestra atención

Podemos decir que la atención es aquella cualidad perceptiva que actúa como filtro ante diferentes estímulos ambientales. Y, en productividad, tiene mucha importancia ya que, gracias a ella, podemos evaluar estos estímulos y dar prioridad a los que consideremos más relevantes.

Puedo caminar automáticamente, sin ser consciente de que lo estoy haciendo, mientras mantengo fija la atención en las palabras de mi acompañante, hasta que el frenazo de un coche me “obliga” a dirigirla hacia el sonido chirriante que acabo de oír. En ese momento, la figura del coche destacará sobre el resto de las imágenes y estímulos, y seré capaz de entregarle al frenazo una gran parte de mi energía mental. Y allí la mantendré hasta que decida sobre la relevancia que tiene, para mí, lo que acaba de captar mi atención. Leer más

Tu diálogo interno condiciona tus resultados

Si queremos mejorar nuestra productividad, nuestra manera de trabajar, si queremos ser más efectivos en cualquier aspecto de nuestra vida, tendremos que realizar, sin duda, algunos cambios. Las modificaciones, los giros, pueden tener diferentes calados en nuestra vida. Algunos tocarán nuestros hábitos, otros nuestras creencias, incluso tendremos que procurar modificar el modo de hablar con nosotros mismos.

Nuestras creencias conforman la visión a través de la cual percibimos lo que nos rodea. Esto nos lleva a que nuestros pensamientos, las conclusiones que saquemos a través de ellos, y la forma en la que dialoguemos con nosotros mismos, nos pueden llevar por el camino del éxito o al del fracaso. Todo depende de cómo sea nuestro diálogo interno, y éste sólo depende de cada cual.

La conexión que se da entre las palabras, las emociones y las acciones es evidente. Nuestros pensamientos dan sentido y forma a todo lo que ocurre a nuestro alrededor de forma que los traducimos, los expresamos e interpretamos mediante la palabra. Leer más

¿Seguro que es tan urgente eso que me pides?

Urgente, urgente, urgente. Esta es una de las palabras más oídas por cantidad de profesionales cada día. A su vez, y por el efecto paralizante que tiene sobre el trabajo de cada uno, añade, además, una nefasta consecuencia sobre la productividad y efectividad de muchas personas, de demasiadas diría yo.

Por algo urgente, entendemos una circunstancia que ocasiona que determinada actividad o tarea, haya de ser atendida de una manera especial, con un trato distinto de lo que sería habitual en circunstancias normales. Además, conlleva otra característica que le aporta un plus adicional al calificativo de nefasta, y es la premura, la necesidad de llevarla a cabo en el menor tiempo posible.

Desgraciadamente, debido al ritmo con el que se desarrollan a día de hoy las cosas, es muy habitual que todo o casi todo sea considerado como urgente, si es que no es calificado como muy urgente o algo que se necesita para ayer. Leer más

A vueltas con la falsa creencia sobre la necesidad de una buena gestión del tiempo

Como he explicado en más de un artículo de los que publico en mi blog de productividad, la posibilidad y conveniencia de una buena gestión del tiempo es una de las creencias más extendidas con las que me encuentro. En casi todos los seminarios, talleres y cursos que imparto, hay alguna o varias personas con un fuerte arraigo en esta errónea y, desde hace ya algún tiempo, caduca idea.

La verdad es que, además, en muchos casos cuesta un gran esfuerzo quitar de la cabeza de esas personas este concepto equívoco y, queramos o no, lo debemos de hacer si queremos que se entienda que la productividad personal no depende de la gestión del tiempo sino de otros factores más relevantes. Leer más

¿Cómo conseguir el mayor rendimiento en cada minuto de tu día?

Sin duda, conseguir el mayor rendimiento posible a cada minuto de nuestro día es un deseo, y un objetivo, que está presente siempre en la mente de todo aquel profesional que quiera trabajar de manera productiva.

Sin embargo, la realidad suele ser otra. Y la razón principal estriba en que, en demasiadas ocasiones, las organizaciones y las propias personas se dejan llevar por la inercia de la actividad empresarial diaria, reaccionando “a salto de mata” frente a todo lo que les llega a lo largo del día. Esa actitud reactiva acarrea no cumplir adecuadamente con lo prioritario. Como consecuencia, resulta imposible conseguir el mayor rendimiento posible a cada minuto de nuestro día., de modo que se terminan viendo afectados, de modo importante, la productividad, la efectividad y los resultados. Leer más