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Debemos aprender a decir “no” para calmar nuestra vida y mejorar nuestra productividad

Saber decir que no a los demás y, así, poder fijar tus propios límites no resulta fácil, aunque sea algo fundamental para tu vida y para mejorar tu productividad. Sí, ya sé que es muy probable que hacerlo te ocasione ansiedad, malestar e, incluso, cierta sensación de estar defraudando a los demás e incumpliendo sus expectativas, pero deberás aprender a hacerlo si quieres mejorar tu efectividad. Te aseguro que, aunque te cueste creerlo, tus relaciones personales mejorarán y, sin duda, te sentirás mejor interiormente.

Seguro que conoces mi opinión, si me sigues en este blog, acerca de que tus creencias y también tus hábitos te pueden llevar por un camino poco aconsejable si lo que buscas de tu trabajo son unos resultados óptimos y adecuados. Si no sabes decir “no” transitas uno de estos caminos, y es probable que, si lo transitas con frecuencia, acabe siendo, si no uno de los peores, sí uno de tantos enemigos que amenazan tu productividad.

Analiza tu situación y tu manera de actuar. Cada vez que digas que sí a los demás, pregúntate en qué medida estás anteponiendo las necesidades o la satisfacción de otras personas a las tuyas. Cuestiónate si, en realidad, cada vez que actúas así, estás dejando de atender tus necesidades o tus prioridades para satisfacer las de otros; y aclara, en lo más profundo de tu persona, si estás perdiendo el control sobre tu vida y dejando de vivirla para atender o para vivir las de los demás. Leer más

Unos consejos para mejorar tu productividad y tu ambiente de trabajo

La insatisfacción laboral y el ambiente en el que se desarrolla tu trabajo están directamente relacionados con tu productividad. Es muy probable que si, por la razón que sea, no estás contento de tu trabajo, o si éste se desarrolla en un ambiente poco favorable, tu productividad y tus resultados se vean resentidos.

Esta insatisfacción puede ser, por ejemplo, como consecuencia de o bien el resultado de malas relaciones con jefes y compañeros, o de un ambiente de poco propenso, o de inconformidad por no tener una buena remuneración, o de no sentirte debidamente valorado o, incluso, por tener que llevar los problemas del trabajo a casa o de casa al trabajo.

Las empresas o las organizaciones, sin duda, tienen en todo esto gran parte de responsabilidad. Es de su competencia ser capaces de crear buenas prácticas, buen ambiente y poner en marcha políticas que promuevan la formación de un buen grupo laboral. Leer más

Reuniones productivas y la necesaria satisfacción de las necesidades del grupo

En cualquier reunión que se convoque lo más importante, mucho más, incluso, que los temas a tratar, es que los miembros del grupo que van a formar esa reunión se sientan a gusto, cómodos con la situación y motivados, ya que de ellos y del trabajo que realicen dependerán los resultados que se obtengan. Siempre que haya un grupo que se junte para lograr un objetivo, obtener una solución, discutir sobre algún problema, etc., se deberá garantizar el ambiente necesario para que tanto el funcionamiento como las interactuaciones entre sus miembros sea la correcta, la adecuada y la óptima.

Para lograrlo, todos los miembros deben de sentir su pertenencia al grupo y, a la vez, deben sentir que sus necesidades, al menos las básicas, van a ser satisfechas y están garantizadas pues, de lo contrario, el miedo y los recelos llevarán el trabajo del grupo hacia un más que probable fracaso. Leer más

No puedes con todo, ¿verdad? Tendrás que delegar aquello que pueda hacer otra persona

La ecuación es muy sencilla, si no podemos con todo lo que tenemos por hacer, solo caben dos soluciones: o dejamos de hacer cosas, o las delegamos para que otros las hagan en nuestro lugar. Y, ya lo sé, para muchas personas cualquiera de las dos opciones es muy difícil de tomar.

Pero no queda otra opción: podemos esperar que, de la misma forma que han llegado, terminen por desaparecer sin hacer nada por ellas, o podemos dedicarnos a trabajar un montón de horas. También podemos optar por habituarnos a llevar trabajo para hacer en casa, o las podemos dejar apartadas, como si durmieran el sueño de los justos, hasta que despierten inesperadamente y nos obliguen a ponernos en marcha en modo apagafuegos o solucionador de urgencias. Leer más

El ser adicto al trabajo no te garantiza tu productividad

Podríamos pensar que esa gran capacidad para trabajar de los adictos al trabajo, también conocida como “workaholics, es proporcional a su productividad. Resulta  fácil sacar la conclusión de que a causa de su gran capacidad para trabajar su productividad habrá de ser muy alta.

Esta idea puede que resulte cierta para las personas que asocian productividad con la simple idea de “hacer” y “hacer cuanto más mejor”. Pero hoy en día estas  ideas están superadas, al menos para los que pensamos que algo ha cambiado en el trabajo y que estamos en una época en la que “hacer por hacer no conduce a nada, no te lleva a ningún sitio”. Leer más