Podemos usar Mindfulness como una herramienta de introspección, como la palanca que nos pasamos la vida buscando, y no solemos encontrar, para ser personas más completas y productivas. A través de Mindfulness el estrés se gestiona, se observa, y la perseverancia en la práctica lo hace desaparecer.

Las estadísticas son abrumadoras: tanto en Europa como en los EEUU, las empresas refieren que el agotamiento, el sufrimiento, la angustia, el estrés, el malestar, las dolencias inespecíficas y la insatisfacción han aumentado exponencialmente.

Tal problema ya  había sido detectado en los EEUU donde, terminando la década de los 70 del pasado siglo, el biólogo molecular Jon Kabatt-Zin y profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts, creó el REBAP, un programa para la reducción del estrés basada en la atención plena. Kabatt-Zin, comprobó, ante el asombro de sus colegas, que la práctica de la atención plena favorecía la mejora de los procesos e, incluso, aumentaba las defensas del cuerpo que practicaba Mindfulness.

Porque Midfulness mejora las consecuencias del estrés, tranquiliza la mente, ayuda a centrarse en los momentos más complicados y  supone un apoyo fundamental para aumentar el bienestar, el buen ambiente y la productividad en las empresas.

El siglo XXI está llamado a ser el de las empresas vivas, sanas, conscientes y cuidadosas con el personal del último al primero, porque sólo desde esos parámetros es posible que sean creativas, innovadoras, eficientes y competentes en el nuevo mercado global.

MINDFULNESS