¿Puede el tiempo libre llegar a ser un estímulo para el profesional?

La velocidad a la que vivimos hoy en día hace muy difícil encontrar un equilibrio a gusto de todos entre las horas de trabajo y el tiempo libre. Se trabaja, por lo general, muchas horas y, además, siempre está ahí latente la disponibilidad casi permanente de las personas más allá de su estricto horario laboral, por lo que la sensación de trabajo continuo y desmedido crece entre las personas de manera exponencial.

El problema ha alcanzado tal magnitud que desde hace ya unos cuantos años se viene utilizando el término workaholic. Mediante el uso de tal término inglés, se viene a denominar a la persona que, se comporta como adicta al trabajo, y se trata de crear con ella, cierta similitud con la dependencia del alcohol, o alcoholismo.

Hace ya unos años, en un estudio publicado en la revista Psicothema, se argumentaba acerca del peligro que significa para los profesionales trabajar más de 12 horas al día. Según este estudio, trabajar tantas horas es el camino directo a la adicción al trabajo. Para entonces, ya lo sufrían más del 8% de los españoles. Leer más

Trabajar bajo presión. ¿Poder hacerlo es una ventaja a tener en cuenta?

Está claro que no todas las personas responden de la misma manera cuando se sienten bajo presión a la hora de realizar su trabajo. No todo el mundo tiene la misma capacidad de realizar sus funciones bajo circunstancias adversas  y, como consecuencia, los resultados de trabajar bajo esta situación pueden ser muy distintos dependiendo de las habilidades de unos y otros.

Hoy en día se da la paradoja de que muchos reclutadores y caza-talentos ponen, como condición de sus ofertas de empleo, disponer de esta habilidad como competencia indispensable para ciertos trabajos.

No entiendo, ni porqué, ni desde cuándo, trabajar bajo presión se ha convertido en una cualidad para ser un buen empleado. En mi opinión, esto no es más que un indicador de que en esas empresas u organizaciones algo no está bien,  y de que no ayudan a sus empleados para que realicen de manera óptima su trabajo, ni de que dominen como deberían ser sus procesos. Leer más

Algunas actitudes que afectan a la efectividad de nuestro trabajo

En nuestro trabajo diario e, incluso, en el resto de nuestra vida diaria, la actitud con la que hagamos frente a las cosas que van apareciendo delante de nuestros ojos va a determinar nuestra efectividad y va a ser decisiva a la hora de conseguir lo que deseamos.

Todas las personas, seamos conscientes de ello o no, tenemos nuestras propias actitudes que nos empujan a elegir determinadas opciones. Y como consecuencia, nos llevan a responder de manera positiva o negativa ante otra persona, ante un grupo de personas, ante un compromiso, ante una situación o ante una idea que se nos presenta. Por tanto, podríamos decir que la actitud que adoptamos es el estado mental que tenemos cuando nos enfrentamos o acercamos a una persona o a una situación determinada o nueva. Leer más

El ser adicto al trabajo no te garantiza tu productividad

Podríamos pensar que esa gran capacidad para trabajar de los adictos al trabajo, también conocida como “workaholics, es proporcional a su productividad. Resulta  fácil sacar la conclusión de que a causa de su gran capacidad para trabajar su productividad habrá de ser muy alta.

Esta idea puede que resulte cierta para las personas que asocian productividad con la simple idea de “hacer” y “hacer cuanto más mejor”. Pero hoy en día estas  ideas están superadas, al menos para los que pensamos que algo ha cambiado en el trabajo y que estamos en una época en la que “hacer por hacer no conduce a nada, no te lleva a ningún sitio”. Leer más

Disminuir_el_ausentismo_laboral

Ausentismo Presencial, un problema muy real para nuestra productividad y la de los demás

El ausentismo presencial es algo que ocurre cada vez con más frecuencia y que boicotea nuestro trabajo y nuestra productividad. Cada vez que nuestra mente no esté en lo que debería estar. Cada vez que, estando físicamente en nuestro trabajo,  nuestra atención se distraiga con una ocupación diferente a la que deberíamos tener, una ocupación  que no tenga nada que ver con aquella por la que nos pagan, podemos decir que hemos caído en el ausentismo presencial. Leer más