Carecer de unos principios productivos nos puede llevar por el camino del desastre

Es evidente que la mayoría de las personas tienen unos principios sólidos, aunque en esto también como en todo hay excepciones, que dependerán de las ideas de cada uno, y que sirven para dar un sentido coherente a la diversidad de áreas que componen su vida tanto profesional como privada.

Sin embargo, cuando se habla de emprender las acciones que surgen de estas áreas, en la mayoría de los casos, los que fallan son los principios sólidos que serían necesarios tener para gestionarlas correctamente, y esto lleva directamente, a cualquiera, por el camino de la inefectividad, o dicho de otra manera por el camino del desastre.

A cualquier directivo, profesional o responsable de área le gustaría poder instaurar, para ellos mismos y su equipo, unos estándares que se basaran en principios sencillos pero sólidos que permitiesen instaurar una forma de actuar impecable y efectiva y que diera solución a lo que cada día enfrentan en su trabajo o en su vida, aspectos que lo sabotean casi todo de manera implacable, tanto en su caso como en el de sus subordinados. Leer más

¿Eres un llorón o un solucionador de problemas?

En este mundo tan cambiante, ahora mismo existen dos tipologías diferentes de personas según sea su actitud ante los problemas: el llorón o el solucionador. La vida está llena de dificultades y complicaciones, esto nadie lo pone en duda, tanto si nos referimos a nuestra vida profesional como a la personal.  Pero sobre todo, si nos referimos a la primera, éstos crecen como las setas y aparecen por doquier y a cada instante.

La diferencia de estos dos tipos de personas consiste en la actitud que adopta cada uno de ellos ante los problemas que de continuo nos amenazan. El llorón actúa de víctima de forma que, como reacción a cada problema que surge, se detiene, queda paralizado casi siempre y le cuesta actuar proactivamente para afrontar los retos que aparecen. El solucionador, por el contrario, actúa, identifica el problema y de inmediato busca algo que hacer para poner en marcha la posible solución.

Es fácil eludir nuestras responsabilidades, pero no podemos eludir las consecuencias de eludir nuestras responsabilidades” E.C. McKenzie Leer más

Acciones sorprendentes que puedes hacer el viernes para tener una siguiente semana asombrosa

El viernes  es ese día mágico en que, en vez de llegar al trabajo rendidos por todas las acciones que hemos ido realizando a lo largo de la semana, llegamos llenos de optimismo y pletóricos de fuerzas. Este efecto contradictorio se produce por el hecho de que vemos un horizonte donde percibimos que vamos a poder disfrutar, en unas pocas horas, del descanso, del relax, de la desconexión laboral, de la familia, del ocio, en fin, que intuimos que probablemente vayamos a pasarlo bien,  etc.

En realidad sí que estamos cansados. Además, según haya transcurrido la semana, según haya sido la carga de trabajo y la carga emocional con lo que nos hayamos podido enfrentar, podemos estar muy agotados. Es nuestra psique  la que nos “juega una mala pasada”, y nos mete en vena un chute de optimismo que nos hace actuar de esta manera.

Es más fácil actuar de modo que nos sintamos mejor, que actuar mejor por cómo nos sintamos” O.H. Mowrer Leer más

Vivimos en la cultura de lo inmediato, en la que cualquier noción sobre el concepto de plazo ha desaparecido

Hoy en día todo es inmediato. Nos ha tocado vivir de otra forma, en una nueva cultura. Continuamente  llegan cosas nuevas o cambian las ya que ya teníamos o conocíamos a una velocidad que nos deja pasmados. Desde que la realidad que nos rodea ha adoptado esta naturaleza, hemos efectuado una serie de cambios en nuestros hábitos y costumbres, y muchas veces sin darnos cuenta de ello.

Para algunos, estos cambios no son tan evidentes y persisten en aplicar métodos antiguos a situaciones modernas y, como no han identificado el problema o persisten en mirar hacia otro lado, lo sufren a diario. Pero hay otro tipo de víctimas. Son las personas que solo han conocido esta cultura y viven con ella como si fuera lo más natural, porque la han asimilado desde su más tierna infancia, aunque también terminan por pagar sus consecuencias, como todo el mundo. Leer más

Quien mucho abarca, poco aprieta. Tal vez necesites más ilusión y focalización

Qué triste tiene que resultar trabajar sin ilusión y sin focalización.  Esta afirmación viene como consecuencia de lo que percibí hace unas semanas, justo antes del descanso vacacional del verano, dando un seminario sobre productividad y GTD a unos emprendedores. Llegué a una, para mí triste,  conclusión. La falta de ilusión y focalización en  algunos de los asistentes.

Entre aquellas personas que atendían al curso había dos tipos de actitudes: una era la de un grupo que, por cierto, con diferencia era el menos numeroso, en que sabían qué tenían que hacer, trabajan focalizados y lo hacen con ilusión persiguiendo unas ideas, unos objetivos. En el otro grupo  trataban de capear la situación en la que estaban, con la sensación de no poder abarcar todo, y de que sus días consisten en ser las victimas que deambulan sin rumbo ni dirección,  tratando de hacer lo máximo posible, con la idea de que así obtendrán algún resultado. Leer más