ALÍ BABÁ Y LOS 40 LADRONES DE TIEMPO, LLAMEMOS A CADA COSA POR SU NOMBRE

Cuántas veces hemos oído hablar de los ladrones de tiempo. Seguramente muchas, de tanto oír de ellos, estamos convencidos de que existen. Pues como el título, no son nada más que un cuento.

Y qué pasa con:

  • Las interrupciones sean del tipo que sean. Cómo por ejemplo el tan habitual “¿tienes un minuto?”
  • El correo electrónico. Esa herramienta que parece que tan pocos saben utilizar eficazmente y que según estadísticas consumen más del 25% de nuestra jornada laboral.
  • El teléfono. Qué pena aquella época en la que todas las llamadas venían a través de la centralita… bastaba con cambiar de mesa y ya no nos localizaban. Ahora estemos donde estemos, incluso en las situaciones más comprometidas, nos suena nuestro amado teléfono. Maldita sea, nadie me ha enseñado a apagarlo y no encuentro cómo en las instrucciones.
  • La dispersión. Cuando no soy capaz de centrarme en un trabajo y voy saltando de pantalla en pantalla, de tarea en tarea, dejándolas todas sin acabar.
  • Cantidad de reuniones improductivas. Esas en las que piensas: ¿Qué hago yo aquí?  Maldita reunión, con la de cosas que tengo que hacer. Porque me lo ha pedido mi jefe si no, no vengo. Si llego a saber que se trata de esto, ni aparezco.
  • El cafecito de las 10. Ese que voy a tomar en 5 minutos para ver si mi mente se alía con el trabajo y soy capaz de centrarme. ¿Pero qué ha pasado? Iba a estar 5 minutos y hablando con el de compras hemos estado casi 20, claro después no tengo tiempo.  Después vendrá el de las 11, el de…
  • El desorden en mi mesa. Y no me refiero solamente a tener todo en un caos, si no a tener la mesa, aunque sea de forma muy ordenada, pero llena de papeles, cosas por hacer, expedientes por finalizar, en fin hace meses que no se qué color tenía mi mesa.
  • Mi jefe. Que es un pesado y un desorganizado y todo el día se pasa pidiéndome cosas o cambiándome de trabajo.

Seguro que podríamos estar relatando un montón de situaciones más en las que sentimos que el tiempo nos lo roban o se nos va de las manos.

Seguro que después sentimos impotencia ante lo ocurrido y malestar por una situación que nos provoca ansiedad y estrés.

Si sumamos a lo largo del día todas estas situaciones, con desesperación podemos ver que nos han robado una, dos, tres o vaya a saber Dios, cuántas horas.

Pero ¿por qué le llamamos ladrones de tiempo?, ¿es que al final, nuestro día, a consecuencia de esto, ha pasado a tener 23, 22, 21 o vaya  a saber usted cuantas horas? No, nuestro día sigue teniendo 24 horas, no nos han robado ninguna, por tanto no nos han robado nuestro tiempo. Lo que nos han robado es nuestra atención.

Hablemos con propiedad, no es lo mismo que nos roben el tiempo o que nos roben nuestra atención. A lo primero no se sí tendría alguna solución, pero para lo segundo sin ninguna duda que si.

¿Qué ha ocurrido? Cuándo le estábamos dedicando nuestra a atención a un trabajo, a una tarea, a una cosa, ha llegado algo que nos ha distraído nuestra concentración sobre lo que estábamos haciendo y nos ha llevado a otra situación. Nos ha robado nuestro foco de atención sobre lo que estábamos realizando.

Algunos de estos robos de concentración nos pueden resultar más o menos difíciles de controlar, pero hay muchos que son fácilmente evitables y en todos ellos depende de nuestra voluntad, para caer o no caer en ellos.

Debemos identificarlos, cuales sufrimos, en cuales caemos, por qué nos ocurren. Una vez identificado el enemigo siempre es más fácil combatirlo.

José Ignacio Azkue

 

6 comentarios
  1. Andrea
    Andrea Dice:

    Creo que los ladrones de tiempo no existen, somos nosotros mismos los que decidimos si queremos o no perder el tiempo
    Es verdad que en la actualidad la “impaciencia digital” nos tiene abrumados pero es controlable, desconectar, apagar móvil, por ej,
    Y si las interrupciones son off-line colgar un cartelito de no molestar, avisar por un rato no me interrumpan,
    Aunque reconozco que es realmente complicado manejar nuestra propia inquietud, curiosidad por saber lo que está pasando mientras nosotros no estamos disponibles

    Responder
    • Depro consultores
      Depro consultores Dice:

      Tienes mucha razón Andrea. Somos nosotros los que permitimos todas las interrupciones dejemos de echar balones fuera y reconozcamos de una vez que es nuestra actitud la responsable. Dejemos de pensar en ladrones de tiempo y pensemos en ladrones de atención, seremos más conscientes de la realidad.
      Muchas gracias por tu comentario
      Saludos y aprovecho para felicitarte las Navidades.

      José Ignacio Azkue

      Responder
  2. Agapito Barroso
    Agapito Barroso Dice:

    Que me decis de “comprar tiempo”. No os parece que es una inversión muy rentable.
    Comprando tiempo, podemos llegar al año dos mil nosabenadiecuantos. Año en el que empezarán a bajar el nº de nosesabecuantos parados. Año en el que el gasto de las personas suba un nosesabecuanto. Año en el que no importe tanto que te suba la luz un nosabenadiecuanto. Año en el que dejen de morir nosesabecuantos por coger “comida” de contenedores o similares. etc.

    No cabe duda de que el factor tiempo es vital, pero cada uno roba, vende o compra el suyo a capricho.

    Buen comentario José Ignacio, y buena respuesta Andrea.

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  1. […] cuestión fundamental, al menos desde este  punto de vista, es  cómo gestionamos esa multitarea. En otras palabras,  cómo gestionamos nuestra atención o a qué se la […]

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