A vueltas con la falsa creencia sobre la necesidad de una buena gestión del tiempo

Como he explicado en más de un artículo de los que publico en mi blog de productividad, la posibilidad y conveniencia de una buena gestión del tiempo es una de las creencias más extendidas con las que me encuentro. En casi todos los seminarios, talleres y cursos que imparto, hay alguna o varias personas con un fuerte arraigo en esta errónea y, desde hace ya algún tiempo, caduca idea.

La verdad es que, además, en muchos casos cuesta un gran esfuerzo quitar de la cabeza de esas personas este concepto equívoco y, queramos o no, lo debemos de hacer si queremos que se entienda que la productividad personal no depende de la gestión del tiempo sino de otros factores más relevantes. Leer más

No puedes con todo, ¿verdad? Tendrás que delegar aquello que pueda hacer otra persona

La ecuación es muy sencilla, si no podemos con todo lo que tenemos por hacer, solo caben dos soluciones: o dejamos de hacer cosas, o las delegamos para que otros las hagan en nuestro lugar. Y, ya lo sé, para muchas personas cualquiera de las dos opciones es muy difícil de tomar.

Pero no queda otra opción: podemos esperar que, de la misma forma que han llegado, terminen por desaparecer sin hacer nada por ellas, o podemos dedicarnos a trabajar un montón de horas. También podemos optar por habituarnos a llevar trabajo para hacer en casa, o las podemos dejar apartadas, como si durmieran el sueño de los justos, hasta que despierten inesperadamente y nos obliguen a ponernos en marcha en modo apagafuegos o solucionador de urgencias. Leer más

Cómo evitar llevarse el estrés del trabajo a casa

Después de un duro día de trabajo lleno de estrés, en el que sentimos que no hemos podido con todo y que todo lo que nos ha llegado ha podido con nosotros, es muy fácil que terminemos por trasladar hacia nuestra pareja, hijos, amigos o personas que nos sean más cercanas, toda esa presión que sea ha ido acumulando y que ha ido minando nuestras defensas y nuestra serenidad.

Es demasiado frecuente caer en el error de llevar y trasladar toda la frustración y el “cabreo” a nuestra casa y que sea nuestra familia la que reciba los golpes que no deberían haber salido de nuestro trabajo.

Ya sabemos, hay estudios que lo corroboran, que gran parte de los días que se pierden en el trabajo son a causa de enfermedades que se pueden relacionar con el estrés. Si además somos conscientes de que algunos de sus síntomas son, entre otros, la irritabilidad, el nerviosismo, la ansiedad o la pérdida de paciencia, es muy evidente admitir las consecuencias que puede acarrear esta situación cuando nos los llevamos a nuestra propia casa. Leer más

Cuando los hábitos nos impiden trabajar bien y dar lo mejor de nosotros mismos

Toda nuestra vida, seamos conscientes de ello o no, no es sino una amalgama de hábitos de diversa naturaleza que, de un modo u otro influyen en nuestra persona a diferentes niveles: algunos lo hacen sobre nuestros propios actos, otros llegan a interferir en nuestras emociones e, incluso, lo hacen en nuestro intelecto. Los tenemos sistemáticamente organizados para bien o para mal y, queramos a no, nos conducen irresistiblemente hacia nuestro destino, sea éste el que fuere.

Aristóteles ya decía, que los hábitos eran lo más importante de la personalidad de los humanos. Afirmaba que las conductas que suceden de manera inconsciente son la mejor prueba de nuestro propio y verdadero “yo”. Y así es, es la evidencia que no se puede disimular u ocultar y que refleja, sin artificios ni maquillaje, lo que de verdad somos. Leer más

¿Cómo conseguir el mayor rendimiento en cada minuto de tu día?

Sin duda, conseguir el mayor rendimiento posible a cada minuto de nuestro día es un deseo, y un objetivo, que está presente siempre en la mente de todo aquel profesional que quiera trabajar de manera productiva.

Sin embargo, la realidad suele ser otra. Y la razón principal estriba en que, en demasiadas ocasiones, las organizaciones y las propias personas se dejan llevar por la inercia de la actividad empresarial diaria, reaccionando “a salto de mata” frente a todo lo que les llega a lo largo del día. Esa actitud reactiva acarrea no cumplir adecuadamente con lo prioritario. Como consecuencia, resulta imposible conseguir el mayor rendimiento posible a cada minuto de nuestro día., de modo que se terminan viendo afectados, de modo importante, la productividad, la efectividad y los resultados. Leer más